Newell’s volvió a tropezar y quedó eliminado de la Copa Argentina tras caer 2-0 ante Acassuso en el estadio Nuevo Monumental de Rafaela, en una actuación que expuso otra vez sus dificultades para generar juego y su fragilidad defensiva en momentos clave. En medio de la crisis, el equipo de Frank Kudelka había llegado con el impulso anímico de su primera victoria en el torneo local, pero no logró sostener esa reacción y se despidió prematuramente ante un rival de categoría inferior que supo aprovechar sus oportunidades con eficacia.
Durante el primer tiempo, la Lepra asumió el protagonismo desde la posesión, con circulación por las bandas y una búsqueda constante que, sin embargo, careció de profundidad. Los centros se repitieron sin destino claro y el equipo mostró dificultades para romper líneas. Walter Núñez fue el más activo por izquierda, aunque sin precisión en los metros finales.
Cuando el trámite parecía controlado, llegó el golpe. A los 21 minutos, Acassuso armó una contra perfecta tras un tiro libre a favor de Newell’s. Agustín Hermoso avanzó con decisión, dejó atrás a varios defensores y asistió a Martín Schlotthauer, que definió ante la salida de Williams Barlasina para el 1-0.
El impacto desordenó al conjunto rojinegro, que perdió claridad y entró en un tramo más profundo de imprecisiones. A eso se sumó la salida de Nicolás Goitea por lesión, lo que obligó a reacomodar la defensa. Newell’s reclamó además por un claro agarrón dentro del área sobre Bruno Cabrera, que terminó sin camiseta, en una acción que generó polémica ante la ausencia de VAR. El arbitraje fue, en general, muy cuestionado.
En el complemento, Kudelka movió el banco y su equipo salió con mayor intensidad. Adelantó líneas, acumuló gente en ataque y comenzó a someter físicamente a un Acassuso que retrocedió y apostó a resistir. Las situaciones empezaron a aparecer: primero con un remate de Matías Cóccaro de tiro libre, luego con intentos en el área que no lograron definiciones limpias. Luciano Herrera y Facundo Guch también aportaron dinámica desde el banco, mientras Armando Méndez se proyectó con criterio por derecha.
Con el correr de los minutos, el arquero rival César Atamañuk empezó a convertirse en figura, sosteniendo la ventaja ante cada intento rojinegro. La Lepra empujaba, pero sin claridad, acumulando centros y remates forzados. Y en ese contexto, volvió a golpear Acassuso. A los 73 minutos, tras una pelota parada, llegó el segundo: un rebote mal resuelto por Barlasina derivó en el cabezazo de Nahuel Petillo para el 2-0, en una jugada que terminó de sentenciar el partido.
El tramo final mostró a un Newell’s desesperado, que generó algunas chances claras —incluida una gran atajada ante una volea de zurda de Cóccaro y otra oportunidad desperdiciada por Herrera—, pero sin eficacia ni reacción futbolística. El partido incluso se detuvo por hinchas leprosos trepados al alambrado y una bengala encendida sobre el campo de juego, en medio del creciente malestar de los hinchas, mientras el equipo se diluía en intentos sin ideas.
Así, Newell’s cerró una noche preocupante: sin funcionamiento, sin contundencia y con errores defensivos que volvió a pagar caro. Todo lo construido en la fecha anterior quedó rápidamente en segundo plano, en una eliminación que golpea y reabre más interrogantes sobre su presente.
