Rosario Central transita su segunda semana de pretemporada y este lunes sumó una foto clave del mercado de pases: la presentación oficial de Jeremías Ledesma, Gastón Ávila y Vicente Pizarro, los tres refuerzos que ya se entrenan bajo las órdenes del DT Jorge Almirón de cara a la temporada 2026. La conferencia se realizó al mediodía en el predio de Arroyo Seco, con los futbolistas juntos ante los medios y con un mensaje que se repitió en distintas formas: el club hizo un esfuerzo importante para cerrar las incorporaciones y ellos llegan con el objetivo de elevar la competitividad del plantel.
En el caso de Ledesma y Ávila, la presentación tuvo un componente emocional que se notó desde las primeras respuestas. Para ambos se trata de un regreso al club donde se formaron y del que son hinchas, un retorno que, según contaron, buscaron con insistencia durante el mercado. “Estamos acá porque lo elegimos. Es muy positivo en nuestras carreras y vidas, y siento que lo vamos a aprovechar al cien por ciento”, dijo Ledesma, que vuelve a Arroyito luego de una etapa con menos continuidad de la esperada en River Plate, tras haberse destacado en el Cádiz de España.
En su explicación, el arquero también puso el foco en el momento personal y profesional: remarcó que con el paso del tiempo cambia la “cabeza” del jugador —y más aún la del arquero—, pero prometió que se van a encontrar con “el de siempre”, el que ataja “con pasión y corazón”.
Ávila, por su parte, eligió un tono frontal para describir lo que significa volver. “Es muy lindo volver a casa, al club que te vio nacer, es algo único. Volver a Central es fichar por el mejor equipo del mundo. No hay explicación sobre lo que es venir a Central; jugar acá no lo veo como un trabajo”, lanzó el defensor, entusiasmado por reencontrarse con un ambiente que conoce desde adentro. El “Gato” llega después de su último paso por Fortaleza de Brasil y con una situación contractual particular: su pase pertenece al Ajax de Países Bajos.
La Copa Libertadores fue otro de los ejes inevitables de la conferencia. Central la jugará este año y el torneo aparece como el gran objetivo deportivo que alimenta la ilusión del pueblo canalla. En ese marco, Ávila no esquivó el tema y se mostró ambicioso: “Con el equipo que tenemos, creo que todo es posible. Me veo con confianza, tanto yo como todo el equipo. Vamos a tratar de llegar lo más lejos posible; si la ganamos, mejor”. La frase, potente, sintetizó el clima que busca instalar el club en este arranque de 2026: refuerzos con peso, un plantel competitivo y la vara alta.
En el arco, la llegada de Ledesma abre una disputa fuerte por la titularidad con Jorge Broun, capitán y referente reciente del equipo. El arquero asumió esa competencia como parte natural del puesto y explicó que el vínculo con Broun es bueno desde hace tiempo. “Con Fatu somos amigos y buenos compañeros. El deporte se basa en la competencia, es linda y sana. Después el que decide quién juega es el técnico”, expresó, en una definición que, hacia adentro, también ordena la convivencia de un puesto donde juega uno solo. Para el cuerpo técnico, ese duelo por el arco aparece como una de las decisiones más sensibles de la preparación.
Ávila, además, fue consultado por un tema que siempre genera ruido en el mercado: la posibilidad de que llegue su hermano Ezequiel, delantero del Real Betis de España. El defensor bajó el tono y evitó alimentar expectativas: “Con mi hermano no hablamos de esto, después se verá si puede venir o no”, respondió sobre el “Chimi”, sin dar señales concretas de gestiones en curso.
Para Vicente Pizarro, en tanto, la conferencia fue el primer contacto formal con la prensa rosarina desde su arribo. El mediocampista chileno contó cómo fueron sus primeros días en el club, destacó la adaptación al grupo y ubicó su rol en el campo: “Me sentí muy bien entrenando con el grupo. En la posición me siento bastante cómodo, es la que vengo ocupando”, explicó, pensando en una función de doble cinco, con nombres que aparecen cerca en el esquema, como Franco Ibarra.
Pizarro llega como una apuesta fuerte también por el monto de la operación y por el perfil: dinámica, recorrido, orden y salida, en un equipo que buscará sostener intensidad en el fútbol local y, a la vez, competir en el plano internacional.
El contexto del mediocampo agrega otra capa a la presentación: Pizarro arriba en un verano marcado por la salida de Ignacio Malcorra, figura del ciclo reciente y protagonista de una negociación extensa que, finalmente, no terminó en renovación. Sin acuerdo para continuar, el volante cerró su etapa en Rosario y firmó en Independiente de Avellaneda, lo que obliga a Central a redistribuir liderazgo y juego en la mitad de la cancha. En esa lectura, Pizarro no solo es refuerzo: es pieza para reconstruir funcionamiento.
Detrás de la foto y las frases, el club busca exhibir gestión: las contrataciones demandaron meses de tratativas y, según el propio texto, una inversión superior a los tres millones de dólares, con la idea de que los tres futbolistas le den al plantel un salto de jerarquía.
Con la pretemporada avanzando en Arroyo Seco y el calendario 2026 asomando exigente, Central empieza a armar el nuevo año con una base de mercado que combina regresos esperados y una apuesta fuerte en el mediocampo. La presentación de Ledesma, Ávila y Pizarro fue, en definitiva, un paso institucional para sellar el arranque de ciclo: tres incorporaciones, un objetivo que ordena todo —la Libertadores— y un mensaje hacia el hincha canalla de que el club salió al mercado a competir.



