A poco más de ocho meses de la “muerte dudosa” de Giovani Mvogo Eteme, el joven de 17 años que jugaba al vóley en Central Córdoba cuyo cuerpo fue encontrado el 28 de noviembre de 2024 en el Parque España, la investigación sobre las causas de su muerte sigue sin esclarecerse. En el inicio, la hipótesis de suicidio fue rápidamente considerada, pero desde entonces, la familia del joven mantiene firme su convicción de que se trató de un homicidio.
Este jueves se llevó a cabo la reconstrucción del hecho, un procedimiento crucial para tratar de dilucidar las circunstancias exactas de la muerte de Giovani. La fiscal Mariana Prunotto, a cargo de la causa, insistió en que ninguna hipótesis está cerrada y que, aunque se siguen analizando pruebas, el caso aún no tiene una resolución clara.
La reconstrucción del hecho, realizada en el Parque España, reunió a peritos de parte de la Fiscalía, especialistas de la Policía de Investigaciones (PDI), bomberos con experiencia en rescates en altura, y miembros de la familia de Giovani. Un maniquí de características similares al cuerpo del joven fue arrojado desde la misma altura en la que fue encontrado su cuerpo, con el fin de simular diversas posibilidades de caída. Esta medida, aunque no es común en casos de esta naturaleza, fue considerada fundamental por los investigadores para tratar de comprender la dinámica de lo sucedido en esa madrugada.
Desde el Centro de Asistencia Judicial (CAJ), que brinda acompañamiento y asesoría legal a la familia, se expresaron conformes con la realización del simulacro, ya que se considera una herramienta clave para avanzar en la investigación. La familia de Giovani, en particular, sostiene que el cuerpo del joven no pudo haber caído por sus propios medios, y que la posibilidad de un empujón o un impulso previo a la caída es la hipótesis más probable. “No se trató de un suicidio. Estamos aquí porque estamos convencidos de que mi hijo no se quitó la vida”, afirmó Vanesa Palavecino, madre de Giovani.
La reconstrucción incluyó cuatro pruebas de caída con el maniquí, en las cuales se simularon distintas situaciones. En uno de los intentos, el maniquí fue dejado caer sin ningún tipo de impulso, mientras que en otro se le proporcionó un empujón desde atrás. La familia aseguró que la caída que más se acercó a lo ocurrido fue aquella en la que el maniquí fue impulsado desde atrás, lo que coincide con los indicios de la autopsia, que señaló que Giovani habría fallecido después del impacto, y no antes de caer. Esta información reforzaría la teoría de que el joven fue víctima de un ataque previo a la caída.
El caso, además, estuvo marcado por una serie de inconsistencias que han despertado dudas en la familia y los abogados. Según Vanesa Palavecino, una de las principales falencias en la investigación inicial fue la falta de medidas adecuadas en la escena del hallazgo del cuerpo. “Cuando encontraron el cuerpo de mi hijo, no tomaron las muestras necesarias para obtener ADN ni se protegió adecuadamente la escena. Lo desnudaron de inmediato y lo ingresaron al Instituto Médico Legal sin cubrir sus manos, algo básico para este tipo de investigaciones”, aseguró Palavecino.
Una de las pruebas más relevantes que se solicitó en el simulacro fue el uso de luminol, un químico forense utilizado para detectar rastros de sangre. La familia sospecha que podría haber sangre en los aires acondicionados ubicados en altura en el Parque España, estructuras que habrían estado en contacto con el cuerpo de Giovani antes de su caída. Sin embargo, para realizar este test, es necesario desinstalar los aparatos, lo que requiere una autorización judicial. Hasta el momento, no se ha logrado obtener ese permiso, lo que retrasa el avance en esta línea de investigación.
Otra de las dudas que permanece es la falta de evidencia fotográfica y de video sobre los últimos momentos de Giovani. La cámara de videovigilancia instalada sobre la fachada del Parque España no estaba funcionando el día del hallazgo, al igual que otras cámaras privadas que podrían haber registrado su recorrido esa madrugada.
Esta falla en la seguridad es un punto crítico, ya que se pensaba que las cámaras podrían haber proporcionado pruebas clave para esclarecer si Giovani estuvo involucrado en algún tipo de pelea o si fue víctima de un robo violento antes de su muerte.
El único testigo. Un agente de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) que en ese momento estaba fuera de servicio, es objeto de sospecha por parte de la familia de Giovani. Según su declaración, el agente fue quien vio el cuerpo desde el tapial del Parque de España alrededor de las 4.30 de la madrugada del 28 de noviembre y alertó al 911.
Sin embargo, la familia cuestiona la veracidad de su testimonio, ya que las inconsistencias en su relato generaron desconfianza. Entre las rarezas de su declaración, se destaca que el agente mencionó haber estado caminando en dirección al río desde el barrio San Martín y San Juan, cerca de las 3 de la mañana, cuando en realidad había más de una hora hasta que el sol comenzara a salir. Además, la baranda del parque es alta y ancha, lo que dificultaría que alguien pudiera ver el cuerpo desde allí sin un esfuerzo considerable.
Durante el simulacro, el agente tuvo que repetir varias veces su recorrido para intentar replicar lo que había sucedido esa madrugada, y la fiscalía decidió ampliar su declaración para esclarecer más detalles. A pesar de las sospechas, el agente sigue siendo considerado un testigo, y la investigación no dio con pruebas suficientes para vincularlo directamente con la muerte de Giovani.
La eventual resolución del caso depende ahora de los avances en las pericias digitales y las pruebas forenses que están siendo procesadas. El maniquí que se utilizó en la reconstrucción será analizado en un software digital que permitirá simular con mayor precisión las condiciones del día del hecho, incluyendo el peso del maniquí y las condiciones del viento en ese momento.
Mientras tanto, la familia de Giovani sigue reclamando justicia. Desiré, su padre, sostiene con firmeza que el caso no fue tratado con la seriedad que merece, y que las inconsistencias en la investigación inicial complicaron aún más el proceso. “Lo que más queremos es que nos digan la verdad. Sabemos que nuestro hijo no se suicidó, y vamos a luchar hasta conseguir justicia”, dijo entre lágrimas.
