El temporal que azotó Vera en la madrugada del lunes dejó cifras impactantes: cayeron 420 milímetros en apenas siete horas, lo que equivale a casi un año de lluvia en esa zona del norte santafesino. Sin embargo, y pese a lo inédito del fenómeno, la ciudad logró escurrir el agua rápidamente. Al mediodía, el 80% del casco urbano ya no presentaba calles anegadas.
Desde el lugar, el ministro de Obras Públicas de Santa Fe, Lisandro Enrico, destacó el rol de las obras hídricas y la coordinación entre provincia y municipio: “Una lluvia así pone al límite cualquier infraestructura. Pero gracias al trabajo previo de limpieza de canales, readecuación de desagües y mejoras en alcantarillas, hoy podemos decir que el agua escurrió mucho más rápido de lo habitual”.
El funcionario también remarcó que si bien aún hay zonas comprometidas, ya se está trabajando en un mapeo general de la situación: “El 80% de la ciudad está seca. Las obras funcionaron, aunque es necesario seguir interviniendo en sectores como la Ruta Nacional 11, que hoy actúa como una muralla y limita el escurrimiento”.
Por su parte, el secretario de Protección Civil, Marcos Escajadillo, detalló cómo se activaron los protocolos de emergencia: “Cuando el Servicio Meteorológico nos advirtió del riesgo, se activaron las brigadas de emergencia. El monitoreo temprano y la presencia de Bomberos Zapadores y la Brigada Acuática permitieron contener la situación. Siempre trabajamos pensando en escenarios críticos”.
La intendenta Paula Mitre agradeció el acompañamiento provincial y explicó que la ciudad vivió una noche extremadamente difícil: “Nos preparamos con desagües limpios, pero esta lluvia excedió toda capacidad. Colapsaron calles y el sistema pluvial, y prácticamente todas las viviendas sufrieron ingresos de agua. Sin embargo, a partir de las 3.30 de la mañana, cuando la lluvia cesó, comenzó a desagotarse”.
- Hasta el momento se habilitaron tres centros de evacuación y hay 130 personas que fueron trasladadas, aunque se estima que muchas más resultaron afectadas. Las clases fueron suspendidas y se realiza un relevamiento casa por casa para evaluar los daños.
En los últimos meses, tanto el gobierno provincial como la Municipalidad de Vera avanzaron con una serie de intervenciones clave que ahora demostraron su impacto. Entre ellas, la limpieza de la cuneta sur de la Ruta 36, trabajos sobre el Arroyo del Tigre, mejoras en alcantarillas y movimiento de suelo en el terraplén colector 13.
Además, se está ejecutando la segunda etapa del desagüe pluvial subterráneo sobre calle Belgrano, y se prevé construir una nueva alcantarilla entre Vera y Caraguatay para mejorar aún más el escurrimiento. “Este tipo de obras, que muchas veces no se ven, hoy mostraron su valor. Es una demostración de por qué es fundamental invertir en infraestructura hídrica”, concluyó Enrico.
