La Universidad de Buenos Aires (UBA) informó este miércoles la suspensión de la emergencia presupuestaria declarada el 10 de abril en respuesta a los recortes en la educación pública impulsados por el gobierno de Javier Milei. La decisión fue resultado de un acuerdo alcanzado con el Gobierno nacional para actualizar su presupuesto, tomada durante una reunión del Consejo Superior de la UBA.
«No aceptamos que haya estudiantes de primera y segunda», expresó en un contundente comunicado el Consejo Interuniversitario Nacional, al informar que en el resto de las universidades no hubo aumento de partidas para los gastos de funcionamiento.
A partir de esa medida, los rectores de todas las universidades se plantaron para exigir con urgencia el mismo trato para todo el sistema universitario, o sea que les transfieran igual porcentaje de incremento al que ya le fue otorgado a la UBA. Sospechan que puede tratarse de una provocación que intente dividir el reclamo de las universidades. “No es sólo un problema de recursos, es también de principios”, declararon desde el CNU.
El gobernador santafesino Maximiliano Pullaro también tuvo una reacción inmediata de molestia: “Una vez más decimos que no es justo para quienes vivimos en el interior de la República Argentina, para quienes nos esforzamos, para quienes producimos y para quienes sostenemos este sistema federal, no es justo y no está bueno».
A su vez, el intendente rosarino Pablo Javkin expresó: «No podemos seguir arreglando, con los recursos del interior, los problemas de Capital y Gran Buenos Aires. Pasa con el transporte y pasa ahora con las Universidades Públicas. Si queremos un país federal, tenemos que terminar con los favoritismos y las decisiones discrecionales».
El rector de la Universidad Nacional de Rosario, Franco Bartolacci, señaló: «Es insólito lo que estamos viviendo. Lo único que buscan es cansarnos, hacernos bajar los brazos y desprestigiar a la institución universitaria. Por eso una semana apelan a las auditorías, sin saber que se hacen; otra al adoctrinamiento; otra hostigan a miembros de nuestra comunidad, como pasó ahora con la presidenta del Centro de Estudiantes de Humanidades y Artes y un estudiante de la facultad de Medicina. Es una campaña de desprestigio”.
