En la zona de Eva Perón y Cullen, el sábado pasado, César Roldán, chofer de la línea 116, fue brutalmente asesinado mientras desempeñaba su labor. Allegados y familiares plantearon que fue ejecutado “sin motivo” y desmintieron alguna vinculación de la víctima con hechos delictivos. El chofer atacado a tiros “no es uno más” sino “un trabajador, cumpliendo su jornada laboral”, expresaron en la manifestación que realizaron para pedir justicia.
La familia de Roldán expresó su consternación por el acto violento, resaltando su calidad como trabajador y negando cualquier implicación en hechos ilícitos. “Nuestra única intención, es apelar a la opinión pública y a la sensibilidad social de que Cesar es una víctima. A partir de aquí, cómo familia, nuestro trabajo será dejar en alto el buen nombre y honor de César Roldán, y exigir a las autoridades justicia”, señalaron.
- En esa línea, cuestionaron que ninguna autoridad, a excepción del fiscal Ademar Bianchini, se hizo presente y que sus familiares recibieron «el pésame por redes sociales», en concreta alusión al intendente Pablo Javkin, quien se hizo eco del terrible hecho vía Twitter (X).
El ataque fue perpetrado por delincuentes que dispararon al menos siete veces contra el colectivo en el que trabajaba, dejando posteriormente una nota amenazante. Según testimonios, el chofer corrió hacia la parte trasera del colectivo para guarecerse, pero recibió tres impactos de bala: uno en la nuca y dos en la espalda. El violento episodio derivó en la suspensión del servicio de transporte urbano por parte de la UTA Rosario.
La información recabada hasta el momento en la investigación por el crimen del colectivero indica que fue cometido con el objeto de «crear conmoción pública». La nota que fue encontrada en la escena del hecho no tendría ninguna vinculación con la víctima.
