León nació en Rosario pero a los pocos meses de su llegada fue diagnosticado con insuficiencia renal terminal y toda la familia debió mudarse a Buenos Aires, donde durante dos años y medio le realizaron diariamente ocho horas de diálisis a la espera de un riñón que estaba más cerca de lo pensado.
- Luego de idas y venidas y una gran cantidad de operativos para intentar dar con un donante compatible, su madre fue autorizada a darle su riñón.
“Durante 20 meses, León, nuestro hijo de 4 años, estuvo en la lista de espera del Incucai aguardando un trasplante renal que le permitiera vivir una vida digna y disfrutar de su infancia como merece cualquier niño. Durante esos 20 meses, esa oportunidad nunca llegó para él”, contó su madre.
“Cuando aparece un donante, la llamada proviene del Incucai, pero la decisión final es tomada por el equipo médico de cada institución de salud. Hemos tenido la suerte de que en Incucai nos explicaran esto en cada visita que les hemos hecho. León participó de 48 operativos que fueron rechazados por su equipo médico anterior. O sea, 48 veces le dijeron que no”, agregó.
«Durante casi dos años, además, creímos que yo, su madre, no podía darle mi riñón porque éramos incompatibles. Todos creímos ese dictamen médico, dado como verdad absoluta, sin sospechar que la ignorancia y la inexperiencia ante un A2 podía aplastar así, sin más, el acceso al derecho primario y básico de la salud”, añadió.
“No existe ningún tipo de justificación para esto, no es posible que ningún profesional digno pretenda siquiera ampararse bajo el cobarde rótulo del ‘criterio médico’ para decidir arbitrariamente sobre la calidad de vida de un niño”, apuntó.
“A pesar de todo esto, nunca bajamos los brazos, nunca desistimos y seguimos, pese a todo, nuestro instinto familiar. León ha sido trasplantado en ITAC por un equipo de profesionales con una vasta experiencia y expertise. Por un equipo que apostó a la verdad y a velar por el acceso y cumplimiento de los derechos de un niño en forma igualitaria”, celebró.
“Leo acaba de recibir mi riñón y está aferrándose a la vida con esas ganas únicas, con esa sonrisa sin igual que nos ofrece la posibilidad de un enorme aprendizaje a todos los que vivimos este proceso junto a él. Mi riñón vive en León y hoy es TODO lo que importa”, expresó emocionada.
“Está evolucionando a su tiempo y a su ritmo, que es el de la vida misma, porque cada vez que sonríe, todos florecemos. Invitamos a quienes lo sientan a ponerlo en oración, enviar el amor de siempre y lindas energías para que vaya recuperándose cada día más y mejor”, señaló.
