Más de 300 árboles cayeron por toda la ciudad de Rosario a raíz de los intensos vientos registrados en la tarde de este jueves, que por momentos tuvo ráfagas que superaron los 80 kilómetros por hora. Así lo señalaron desde Defensa Civil, que afirmaron que lo peor ya pasó y que ahora queda por delante el arduo trabajo de restauración.
El subdirector de Defensa Civil de la Municipalidad de Rosario, Gonzalo Ratner, afirmó que fueron reportados al menos 300 árboles caídos en la ciudad y unas cien columnas, así como numerosas voladuras de elementos, entre ellos chapas y carteles. “Provocó un daño importante, con ráfagas que han superado los 80 kilómetros y otras sostenidas por encima de los 70 kilómetros por hora durante varias horas”, precisó Ratner.
“No hay un sector con mayor afectación, hay reclamos por igual en todas partes de la ciudad”, deslizó el funcionario, quien señaló que muchas calles estarán cortadas este viernes para la realización de tareas de reparación y limpieza. “Vamos a necesitar varios días de tareas, las cuadrillas del municipio van a continuar trabajando por lo menos durante 48 horas más en resolver situaciones de riesgo y puede haber cuadras cortadas a raíz”, ahondó.
La única persona que se reportó con algunos golpes a raíz de los vientos fue un vendedor que se desplazaba en bicicleta en el momento en que un árbol de gran porte que cayó muy cerca, alcanzándolo a la altura de las piernas. Se trata de aquel que se viralizó por su parecido físico a Ángel Di María.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) pronosticó ráfagas de entre 60 y 69 kilómetros por hora para la noche este jueves en Rosario y, a partir del viernes, ráfagas que podrían alcanzar como máximo 50 kilómetros por hora, disminuyendo hacia el sábado.
Los reclamos por árboles caídos llegaron desde todos los puntos de la ciudad. Algunos de gran porte cayeron en Olegario Andrade y Casaccia, en San Lorenzo al 4800, en España al 1200 y en Balcarce al 150, y también generaron complicaciones los ejemplares que cortaron la calle en Del Valle Iberlucea y también en Jujuy al 1800, pero hubo otros que provocaron mayor daño material.
En Urquiza al 3600, una conductora no pudo escapar del auto cuando un gran árbol cayó encima, dañando el vehículo, pero sin provocar heridos. Y en Cavia y Herrera un añoso ejemplar destrozó parte del techo de una vivienda. En Moreno y Cochabamba ni siquiera hubo un árbol involucrado: por la acción del viento, una pared de ladrillo visto se desplomó.

