Después de casi tres años de trabajo, la Universidad Nacional de Rosario (UNR) reinauguró este miércoles el edificio patrimonial de la Facultad de Derecho, ubicado en Córdoba y Moreno. El acto, cargado de emoción y memoria institucional, marcó el regreso de la comunidad educativa a uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad, recuperado en su esplendor original.
La obra se llevó adelante durante dos años y nueve meses, y permitió restaurar el 50% de la superficie total del antiguo Palacio de Justicia —construido en 1890— que hoy alberga parte de la Facultad. En total, se intervinieron 2600 metros cuadrados, con una inversión íntegramente financiada por la UNR que alcanzó los 2700 millones de pesos.
Desde este jueves, estudiantes, docentes, investigadores y trabajadores de la Facultad comenzarán a habitar nuevamente los espacios renovados, ahora equipados con tecnología, accesibilidad y confort, pero sin perder el espíritu arquitectónico del edificio original.
Una transformación profunda y artesanal. Lejos de tratarse de una simple refacción, el proyecto implicó una intervención estructural inédita en los 135 años del edificio. Se restauraron aberturas, persianas, techos, galerías, cubiertas y cúpulas, se reacondicionaron espacios para el funcionamiento académico, se incorporaron baños accesibles, conectividad y sistemas de climatización, y se transformaron antiguas oficinas en aulas y espacios para investigación.
En el patio principal se reemplazó la antigua escalera caracol y el ascensor central por una nueva escalera que respeta el lenguaje arquitectónico del ala sur, replicando la existente sobre calle Moreno. Además, se construyó una nueva escalera interna y se sumó un ascensor moderno que comunica la planta baja con la alta.
- Uno de los hitos del proyecto fue la recuperación de un gran salón ubicado en la esquina de Córdoba y Moreno, acondicionado para simular juicios orales. Allí se combinó la preservación del estilo original con tecnologías adaptadas a la enseñanza del derecho en el siglo XXI.
“Nunca antes se había hecho una recuperación tan estructural de este edificio, que es patrimonio histórico nacional”, destacó el rector de la UNR, Franco Bartolacci. “Durante muchos años se hicieron parches, pero ahora todo ha sido reconstruido con criterio artesanal, respetando cada detalle. Las baldosas, por ejemplo, se mandaron a hacer especialmente a Buenos Aires porque ya no se producían”, explicó.


Educación pública, patrimonio y futuro 🏫
El acto de reinauguración se inscribió en una coyuntura crítica para las universidades nacionales, atravesadas por la falta de recursos y los debates en torno al futuro del sistema público. En ese contexto, tanto Bartolacci como el decano de la Facultad, Hernán Botta, destacaron el valor simbólico de haber concretado una obra de esta magnitud.
“Defender la universidad pública es reclamar lo mínimo indispensable para seguir transformando vidas. La educación de calidad es lo que nos hace libres, y eso hay que cuidarlo”, remarcó Bartolacci.
Botta, por su parte, definió la reapertura como un “acontecimiento histórico”, no solo por el valor del edificio recuperado, sino también por haberlo concretado “en un país donde cuesta mucho sostener proyectos de largo plazo”. “Es como volver a tener nuestra casa. La Facultad tiene una historia muy fuerte, y verla así, en su mejor versión, nos emociona profundamente”, afirmó.




