El año comenzó con un golpe para el periodismo rosarino. Durante la madrugada del 1° de enero, personas desconocidas rompieron un vidrio del frente del edificio del diario El Ciudadano, ingresaron a la sede y se dirigieron de manera directa al subsuelo, donde funciona el estudio de streaming del medio. Allí robaron dos consolas de sonido, cinco micrófonos y otros equipos técnicos indispensables para la producción audiovisual.
El hecho impide, por el momento, continuar con las transmisiones y la generación de contenidos por streaming. Además del daño material, el robo representa un fuerte impacto económico para un medio autogestivo sostenido por la Cooperativa La Cigarra, integrada por trabajadoras y trabajadores de prensa.
Por las características del episodio, el ataque no pasó inadvertido. La sustracción selectiva de los equipos vinculados al streaming —en especial los micrófonos— encendió alertas sobre una posible amenaza a la libertad de expresión. “No sólo se trata de un robo: nos impide trabajar y limita la circulación de voces”, señalaron desde el propio medio.
En ese sentido, el Sindicato de Prensa de Rosario expresó su “máxima preocupación” por lo ocurrido. En un comunicado, el gremio remarcó que el episodio “afecta directamente la pluralidad de voces y el acceso a la información de la sociedad” y reclamó una investigación urgente para identificar a los responsables y recuperar las herramientas de trabajo.
Desde El Ciudadano, lejos de bajar los brazos, reafirmaron su compromiso con el periodismo crítico y la comunicación popular. “Nos quisieron destruir muchas veces y nunca lo consiguieron. Este golpe no va a silenciar nuestras voces”, expresaron, con la convicción de que el medio volverá a ponerse de pie para seguir informando.
