Durante décadas, recorrer la peatonal Córdoba fue parte de una postal cotidiana de Rosario. Sus vidrieras, galerías y grandes tiendas convirtieron al centro en un lugar para comprar, pasear o simplemente encontrarse. Esa imagen todavía persiste, pero hoy convive con una escena cada vez más frecuente: persianas bajas, carteles de alquiler y locales que permanecen vacíos.
El cambio quedó reflejado en el último relevamiento elaborado por el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNR y el Colegio de Corredores Inmobiliarios de Rosario. En apenas seis meses, el porcentaje de locales sin actividad en la peatonal Córdoba pasó del 9,2% al 17,2%. Es el nivel más alto desde que comenzó la medición, en diciembre de 2020: al momento del relevamiento, la peatonal tenía 17 locales vacíos cada 100.
- El trabajo se realizó entre el 6 y el 16 de junio y abarcó 9.618 locales distribuidos entre el centro, los corredores comerciales de los barrios y los shoppings. En el conjunto de Rosario, la proporción de negocios vacíos aumentó del 10,7% al 12,5% durante el primer semestre del año.
La peatonal Córdoba fue el sector más golpeado, pero no el único. Calle San Luis, otro paseo históricamente ligado al comercio rosarino, duplicó su porcentaje de locales sin ocupar: pasó del 5,1% al 10,2%. También crecieron los espacios vacíos en la peatonal San Martín, donde el indicador llegó al 11,4%; en calle Santa Fe, con un 20,9%; y en el Paseo del Siglo, con un 2,9%.
La transformación se hace especialmente visible en el microcentro. Allí, el 15,1% de los locales estaba desocupado en junio, por encima del 13% registrado seis meses antes. Las galerías, durante años parte inseparable del recorrido comercial por el centro, también mostraron un fuerte retroceso: la vacancia subió del 8,3% al 13,5%.
Detrás de los números aparece un cambio que los rosarinos reconocen al caminar por esas cuadras. El centro ya no concentra el movimiento comercial de otras épocas y perdió parte de aquel ritmo que llevaba a miles de personas a recorrer Córdoba, San Martín o calle San Luis. Las compras por internet, el crecimiento de otros polos comerciales y la comodidad que ofrecen los shoppings modificaron hábitos que durante décadas parecieron inalterables.
Desde Cocir señalaron que la caída del consumo es uno de los principales factores detrás del fenómeno. A las ventas en baja se suman las expensas, los impuestos, los servicios y otros gastos que dificultan la continuidad de los negocios. El impacto se siente con particular fuerza en la indumentaria, un rubro históricamente asociado tanto con la peatonal Córdoba como con calle San Luis.
Los alquileres forman parte de esa ecuación, aunque desde la entidad aclararon que no explican por sí solos el aumento de la vacancia. Frente a la dificultad para encontrar nuevos comerciantes, algunas inmobiliarias comenzaron a recomendarles a los propietarios que revisen los valores. Mantener un local ocupado, aun con una renta menor, puede resultar más conveniente que sostenerlo cerrado y afrontar todos sus costos.
El contraste aparece en los shoppings, donde solo el 6,4% de los espacios estaba vacío. La posibilidad de reunir comercios, gastronomía, servicios y estacionamiento en un mismo lugar ayuda a explicar por qué esos complejos conservaron una ocupación mayor. Los centros comerciales a cielo abierto de los barrios también mostraron una situación menos crítica que el Área Central.
Pocos días después de terminado el relevamiento, el cierre de La Favorita sumó una imagen cargada de simbolismo. El icónico espacio emplazado en la esquina de Córdoba y Sarmiento bajó sus persianas el 30 de junio, poco más de tres años después de su reapertura con capitales rosarinos. Su cierre no está incluido en los porcentajes del informe y tuvo como desencadenante un conflicto entre los administradores y los propietarios del edificio. Sin embargo, resultó difícil separar esa noticia del paisaje que ya mostraban las cuadras cercanas.
La Favorita representó durante generaciones mucho más que una tienda. Fue un punto de referencia, una esquina de encuentro y parte de la memoria afectiva del centro. Su nueva despedida, junto con el récord de locales vacíos en la peatonal Córdoba, expone una transformación que no se limita al comercio: también habla de una ciudad que cambió sus recorridos, sus hábitos y su manera de habitar el corazón de Rosario.

