Rosario volvió a convertirse este sábado en el epicentro de una de las fechas más simbólicas del calendario argentino. A 206 años del fallecimiento de Manuel Belgrano, el Monumento Nacional a la Bandera fue escenario del acto central por el Día de la Bandera, una ceremonia encabezada por el presidente Javier Milei junto al gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y el intendente Pablo Javkin.
La jornada se desarrolló frente a miles de personas que se acercaron desde temprano al Parque Nacional a la Bandera, en un contexto especial para la ciudad. Por primera vez en muchos años, el principal monumento patrio lució sin andamios ni sectores clausurados tras la finalización de las obras de restauración integral impulsadas por el gobierno provincial, una intervención que demandó una inversión superior a los 4000 millones de pesos. Hubo un clima cordial, sin cuestionamientos a la falta de financiamiento nacional.
El acto reunió a autoridades nacionales, provinciales y municipales, representantes de las Fuerzas Armadas, fuerzas de seguridad, miembros del Poder Judicial, ex combatientes de Malvinas, delegaciones escolares, instituciones intermedias y vecinos de Rosario y la región.
Una visita breve y un discurso centrado en Belgrano. La presencia de Javier Milei generó expectativas previas por tratarse de su segunda participación como presidente en un acto por el Día de la Bandera en Rosario. Sin embargo, el mandatario eligió un discurso breve, sin referencias directas a la coyuntura política y económica nacional y centrado casi exclusivamente en la figura de Manuel Belgrano. “Es para mí un honor poder hoy estar al pie de este monumento tan importante para nuestra patria. Este es el símbolo que nos une y nos identifica como pueblo”, expresó al comenzar su mensaje.
A lo largo de su intervención, Milei reivindicó al creador de la enseña nacional como un defensor de la libertad política y económica y lo definió como “el primer liberal de la patria”. También destacó su visión sobre la educación y el progreso como pilares para el desarrollo de la Nación.
Uno de los pocos momentos en los que se apartó del texto preparado ocurrió cuando parte del público comenzó a corear consignas a su favor. Entonces levantó la vista y pidió respeto por el homenaje. “Agradezco profundamente sus manifestaciones de cariño, pero este es el momento de recordar a Manuel Belgrano”, señaló.
La única referencia indirecta a la situación económica apareció cuando mencionó la preocupación de Belgrano por la estabilidad monetaria y el control de la inflación. “Pensar que todavía hay algunos que siguen discutiendo esto”, comentó. Tras cerrar su discurso con su tradicional “¡Viva la libertad, carajo!”, el presidente permaneció algunos minutos más en el lugar y luego abandonó Rosario en helicóptero acompañado por integrantes de su gabinete, entre ellos la secretaria general de la Presidencia, su hermana Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; y el ministro de Economía, Luis Caputo.
Pullaro destacó la recuperación de la seguridad y reclamó más federalismo. El discurso político más extenso de la mañana fue el del gobernador Maximiliano Pullaro, quien aprovechó la fecha para reivindicar la figura de Belgrano y, al mismo tiempo, realizar un balance de gestión. El mandatario provincial sostuvo que el prócer entendía que la libertad debía estar acompañada por educación, igualdad de oportunidades y desarrollo económico, conceptos que utilizó como puente para referirse a la situación actual de Santa Fe.
Uno de los ejes centrales de su mensaje fue la recuperación de la seguridad en Rosario. Pullaro recordó que hace apenas dos años la ciudad atravesaba una de las etapas más complejas de su historia reciente y aseguró que el trabajo conjunto entre Provincia, Nación y municipio permitió revertir ese escenario. “Hace dos años esta ciudad tenía miedo de sus calles. Hoy los homicidios bajaron un 64 por ciento, disminuyeron las balaceras y los delitos contra la propiedad. Hoy manda la ley y el miedo cambió de lado”, afirmó.
El gobernador agradeció especialmente el acompañamiento del gobierno nacional durante los momentos más críticos y destacó la coordinación de las fuerzas federales y provinciales en el marco del Plan Bandera.
Obra pública y un mensaje dirigido a la Nación. Otro tramo importante de su intervención estuvo dedicado al desarrollo productivo y la infraestructura. Pullaro sostuvo que actualmente Santa Fe tiene más de 1840 obras en ejecución y defendió la inversión pública como una herramienta indispensable para impulsar el crecimiento económico. “Estamos recuperando la paz y el orden que nos habían prometido, pero además construimos infraestructura productiva porque estamos convencidos de que el orden sin progreso no alcanza”, expresó.
Sobre el cierre de su discurso, planteó un reclamo histórico de la provincia hacia el gobierno nacional. “Santa Fe produce, exporta y aporta enormemente a los recursos del Estado nacional. Necesitamos que, en este país federal, esos recursos vuelvan en infraestructura productiva para encender el motor del interior y ayudar a que la Argentina arranque definitivamente”, señaló. La frase fue una de las más aplaudidas por el público presente y marcó uno de los principales contrastes conceptuales con la mirada económica impulsada por la administración nacional.
El discurso de Javkin. El intendente Pablo Javkin fue el encargado de abrir la serie de discursos y aprovechó la ocasión para reivindicar el vínculo histórico entre Rosario y la bandera nacional. “El 20 de Junio se vive en Rosario como en ningún otro lugar de la Argentina. Hay que estar acá, pisando tierra belgraniana”, afirmó.
El jefe municipal definió la jornada como un día de unión y respeto por la figura de Belgrano y destacó el valor simbólico del Monumento Nacional a la Bandera como uno de los principales emblemas del país. Buena parte de su intervención estuvo dedicada a la situación de Rosario y a los cambios registrados durante los últimos años en materia de seguridad.
“Cuando usted vino acá hace dos años, señor presidente, recién empezábamos a salir de la peor crisis de inseguridad de nuestra historia”, recordó dirigiéndose a Milei y sin referencias más picantes recientes como “el Obelisco de oro” y otras señales de cortocircuito con el modelo nacional. En esa línea, Javkin sostuvo que la coordinación entre Nación, Provincia y municipio permitió recuperar el control de la situación y afirmó que “los buenos le dieron vuelta la batalla a los malos”.


