En medio de una de las semanas más convulsionadas de los últimos años, Newell’s encontró un respiro. En el Coloso Marcelo Bielsa, y con el peso de una crisis deportiva e institucional que lo rodeaba, el equipo de Frank Kudelka derrotó 1-0 a Gimnasia de Mendoza y consiguió su primera victoria en el Torneo Apertura 2026.
El desahogo llegó sobre el final, cuando el nerviosismo ya dominaba cada rincón del estadio. A los 85 minutos, una jugada colectiva que pasó por los pies de David Sotelo y Walter Núñez terminó en un centro de Jerónimo Russo que Walter Mazzanti empujó al gol para romper el cero y desatar una explosión contenida en el Parque Independencia.
Hasta ese momento, el partido había sido un reflejo del presente rojinegro: intensidad inicial, desorden en el desarrollo y dificultades para sostener una idea clara. De hecho, a los 5 minutos, Newell’s había logrado ponerse en ventaja con un cabezazo de Mazzanti tras centro de Jerónimo Gómez Mattar, pero el VAR anuló la acción por fuera de juego, en una situación que recordó a lo ocurrido ante Platense.
El impacto de ese fallo fue evidente. Tras un buen arranque, el equipo se desdibujó, perdió precisión y quedó expuesto. Gimnasia de Mendoza creció con espacios, apostó al juego directo y tuvo chances claras, como un cabezazo del ex canalla Agustín Módica que obligó a una gran respuesta de Williams Barlasina. Luego el volante Santiago Rodríguez se filtró en el área local y su derechazo se fue apenas por encima.
El arquero rojinegro volvió a ser decisivo en varios pasajes, sosteniendo al equipo cuando el partido se rompía. Newell’s, partido en el medio y con dificultades para generar juego, alternó aproximaciones aisladas —como un remate de Facundo Guch desde afuera o un cabezazo alto de Bruno Cabrera— pero sin lograr imponerse con claridad.
En ese contexto, Kudelka buscó respuestas desde el banco. A los 69 minutos movió piezas con los ingresos de Sotelo, Hoyos y Luciano Herrera, en un intento por cambiar la dinámica de un equipo que jugaba más con urgencia que con ideas.
El tramo final fue puro nervio. Gimnasia también tuvo lo suyo, pero volvió a encontrarse con Barlasina, que sostuvo el cero hasta que llegó el gol salvador de Mazzanti. Incluso en el cierre, con Newell’s ya en ventaja, el equipo sufrió: Méndez fue expulsado en tiempo de descuento y el arquero volvió a aparecer con una atajada en la última jugada.
El pitazo final no fue uno más. Fue un desahogo colectivo en un contexto límite. La Lepra cortó la racha, sumó de a tres por primera vez en el campeonato y, al menos por una tarde, logró bajar la temperatura de un clima que venía cargado.
La victoria llega después de días caóticos: la goleada 0-5 ante Lanús, la renuncia del director deportivo Roberto Sensini, la salida del secretario técnico Fernando Bacci y una fuerte manifestación de hinchas frente al estadio en reclamo a la dirigencia encabezada por Ignacio Boero.
Con siete cambios respecto al último partido, Kudelka apostó a una renovación profunda que, aunque no resolvió todos los problemas, le permitió al equipo reencontrarse con algo imprescindible: el triunfo. La Lepra sigue en deuda desde lo futbolístico, pero en el Coloso dio el primer paso para salir de un momento que ya había dejado de ser crisis para transformarse en una situación límite.
