El juez federal de La Plata, Ernesto Kreplak, confirmó este domingo que otras ocho personas murieron tras recibir dosis de fentanilo contaminado producidas por el laboratorio HLB. Con esta actualización, la cantidad de víctimas fatales en la causa asciende a 76 en todo el país, 26 de ellas en Rosario. Los investigadores no descartan que la cifra siga aumentando.
Los nuevos casos surgieron a partir de la revisión de historias clínicas en dos hospitales rosarinos, en el marco del operativo para rastrear ampollas de los lotes 31.202 y 31.244, ambos contaminados con bacterias multirresistentes, distribuidas en más de 200 centros de salud de Argentina. Aunque los fallecimientos deben recibir la confirmación definitiva del Instituto ANLIS-Malbrán —mediante el análisis genómico de la bacteria—, ya se encuadran como casos por presentar la misma infección asociada al fentanilo adulterado.
Los lotes contaminados, fabricados a fines de diciembre de 2024 por HLB y Ramallo, suman más de 300.000 ampollas distribuidas principalmente en hospitales de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, con partidas también enviadas a Formosa y Jujuy. El fentanilo, un potente analgésico usado como sedante en terapias intensivas, se convirtió en un vector mortal al transmitir bacterias resistentes a múltiples antibióticos.
El caso estalló en marzo, cuando la ANMAT denunció el hecho ante la Justicia penal, clausuró ambas plantas, prohibió la venta de otros productos de los mismos laboratorios y ordenó el retiro inmediato de las partidas involucradas. A casi cinco meses, la causa no tiene imputados. El dueño de HLB, Ariel García Furfaro, tiene prohibida la salida del país y sus bienes fueron inhibidos, mientras continúan las pericias y la búsqueda de ampollas en circulación.
El medicamento implicado es el fentanilo de uso clínico, producido por HLB Pharma Group S.A. y su elaborador exclusivo Laboratorios Ramallo S.A., a través de los lotes identificados con las partidas 31202 y 31244, los cuales contenían bacterias como Klebsiella pneumoniae y Ralstonia pickettii. La causa judicial, que tramita en el Juzgado Federal N°3 de La Plata a cargo de Ernesto Kreplak, busca establecer responsabilidades penales sobre directivos y accionistas.
En declaraciones a Radio Con Vos, Kreplak defendió la investigación y explicó por qué no hay detenidos: “No tengo planteos de las partes acusadoras ni de la fiscalía que me obliguen a tomar medidas, mucho menos llamados a indagatoria”. Aclaró que su hermano, el ministro de Salud bonaerense Nicolás Kreplak, no está involucrado: “No se investiga al Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, para nada”.
El magistrado aseguró que el juzgado y la fiscalía llevan adelante “un trabajo profundo e intenso”, con medidas como allanamientos, secuestro de dispositivos electrónicos y prohibiciones de salida del país. Sobre la ausencia de detenciones, señaló que apresar a un sospechoso sin pruebas firmes podría derivar en nulidades: “Si uno lo hace mal, lo más probable es que después se anule”.
Kreplak también denunció “presiones” y “operaciones” vinculadas a intereses políticos y de inteligencia, pero afirmó que la prioridad es producir pruebas sólidas: “Si hago eso, no hay ninguna operación que pueda poner en crisis la investigación”.
Oscuro pasado
La clausura de los laboratorios HLB Pharma y Laboratorios Ramallo por parte de la ANMAT no solo destapó una crisis sanitaria por la distribución de fentanilo contaminado: también reavivó una historia que Rosario conoce bien. Los nombres de Ariel García Furfaro y Jorge Salinas, hoy al frente de la firma clausurada, remiten al explosivo final del laboratorio Apolo, que operaba en barrio Tablada y que en 2016 protagonizó un siniestro que dejó una cuadra devastada. Tras aquella explosión de caldera, ambos trasladaron su negocio al parque industrial de Ramallo, donde siguieron produciendo sueros y medicamentos bajo otro nombre, pero sin perder el ritmo de crecimiento ni los cuestionamientos.
La nueva clausura, motivada por la contaminación bacteriana de lotes de fentanilo inyectable que ya provocaron 48 muertes confirmadas, suma otro capítulo oscuro a una trayectoria marcada por antecedentes judiciales, sanciones sanitarias y vínculos con el poder político. Salinas, con un pasado como director de Apolo y Rigecin, llegó a concentrar buena parte del mercado nacional de sueros, mientras se codeaba con figuras del automovilismo y el jet set porteño. García Furfaro, por su parte, volvió a ser noticia durante la pandemia, cuando HLB Pharma actuó como uno de los intermediarios para el ingreso de la vacuna Sputnik V.
Los reiterados fallos en la calidad de medicamentos producidos por este entramado empresarial—incluidos lotes de dopamina, propofol, diclofenac, morfina y ahora fentanilo—ponen en duda no solo la responsabilidad de los laboratorios, sino también la eficacia de los controles estatales que deberían prevenir tragedias sanitarias.
