Este jueves 19 de octubre se cumplen dos años del violento asalto en el barrio de Arroyito en el que balearon a Joaquín Pérez, el arquitecto de 34 años que falleció horas más tarde como consecuencia de las graves heridas. Su familia continúa desde aquel momento con el reclamo de justicia en una investigación que se mantiene sin detenidos.
La noticia del crimen en ocasión del robo de su auto tuvo alto impacto en la ciudad de Rosario. Una de las manifestaciones en el Monumento a la Bandera junto a familiares de otros casos de inseguridad contó con las presencias del intendente Pablo Javkin y el gobernador Omar Perotti, cuestionados por la multitud enojada por la crisis de violencia.
Indiana, la viuda del arquitecto asesinado a metros de su hogar, reclamó que todavía “no están los nombres de los asesinos de Joaquín” y que “la causa está en cero como el primer día”. “Necesitamos que actúe la Fiscalía. A la Justicia le pedimos los nombres de los asesinos. Todos los peritajes dieron negativo, cuando había muchas pruebas. Estaba todo”, señaló en una entrevista con Telenoche (El Tres).
Un año después del crimen, la Fiscalía dio a conocer filmaciones previas y posteriores al crimen y solicitó que quienes puedan aportar datos sobre los presuntos autores del homicidio podrán hacerlo bajo reserva. En las imágenes se observa la secuencia previa al ataque y la huida posterior con uno de los asesinos a bordo de la moto y el otro manejando el auto de la víctima.
El día del crimen
Cerca de las 22.50 de aquel martes 19 de octubre de 2021, de acuerdo con los investigadores del caso, Joaquín Pérez estaba a punto de guardar su auto Renault Clío en una cochera ubicada en el Pasaje Muñiz al 1200, a la vuelta de su domicilio, en el barrio de Arroyito. En ese momento, la víctima fue interceptada por los dos asaltantes que, a punta de pistola, lo obligaron a descender y lo balearon.
Mientras que los delincuentes huyeron con el auto; la víctima, que recibió tres disparos: dos en el tórax y uno en la ingle, intentó llegar a su casa para pedir auxilio, según revelaron las imágenes de las cámaras de videovigilancia. Pérez se desvaneció delante de su vivienda. Fue trasladado de urgencia en una ambulancia al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez, donde llegó en estado crítico. Murió a las 00.20, menos de dos horas después del ataque.
Poco después del ataque, la policía encontró el Renault Clío abandonado en la intersección de las calles Fynn y Olive, a unas siete cuadras del lugar del asesinato. El auto presentaba los vidrios del lado del conductor estallados, las llaves del dueño en el piso y en su interior fue hallada una pistola calibre .40.
Los asesinos “no dejaron rastros” para su identificación. No se encontraron huellas dactilares en el arma, pese a los esfuerzos de tres fuerzas distintas: Policía provincial, Policía Federal y Policía de Chaco, “la que tiene una técnica distinta de levantamiento de huellas”, acotó el fiscal en declaraciones a La Ocho. “No hubo impericia porque hemos obtenido la evidencia, pero no tenemos ADN de los autores, y no lo tenemos porque no lo hay”, aclaró.
