La muerte de José Mujica fue confirmada por el presidente uruguayo Yamandú Orsi, quien lo despidió con un mensaje cargado de afecto y admiración: “Con profundo dolor comunicamos que falleció nuestro compañero Pepe Mujica. Presidente, militante, referente y conductor. Te vamos a extrañar mucho, viejo querido. Gracias por todo lo que nos diste y por tu profundo amor por tu pueblo”.
Mujica tenía 89 años y desde hacía tiempo venía enfrentando un cáncer de esófago. Él mismo anunció su diagnóstico en abril de 2024, en una conferencia de prensa en la que sorprendió al país. Entonces inició un tratamiento con 32 sesiones de radioterapia, que logró reducir el tumor, pero dejó secuelas severas. A comienzos de 2025, en una entrevista con el semanario Búsqueda, volvió a hablar en público para anunciar que la enfermedad había hecho metástasis y que no continuaría con los tratamientos.
“Hasta acá llegué”, dijo. Y pidió algo tan simple como difícil: que lo dejaran tranquilo. Quería pasar el tramo final de su vida en su chacra, manejando el tractor y recorriendo sus cultivos.
Pero su figura era demasiado poderosa como para retirarse por completo. Aunque debilitado, siguió participando de la vida política y recibiendo visitas en su casa de Rincón del Cerro: presidentes, artistas, periodistas, dirigentes sociales. También asistió a actos del Frente Amplio y a la asunción del nuevo Parlamento.
Mujica siempre relativizó su paso por la presidencia (2010-2015): “fue una pavada”, decía. Lo que definía su vida, según sus propias palabras, era otra cosa: haber sido parte de una novela. Una historia que lo tuvo como guerrillero tupamaro, prisionero durante más de una década, ministro, senador, presidente y, sobre todo, referente ético de una manera distinta de ejercer el poder.
Este martes 13 de mayo, murió en su chacra. Dos días antes, el domingo de elecciones departamentales, no había podido ir a votar. Su esposa, Lucía Topolansky, explicó en una entrevista radial: “Está en una meseta, está a término. Estoy hace más de 40 años con él y voy a estar hasta el final. Eso es lo que le prometí”. Su último deseo fue ser enterrado allí mismo, en su chacra, junto a los restos de Manuela, su entrañable perra de tres patas, símbolo de su vida sencilla y su vínculo con la tierra.


José Alberto Mujica Cordano nació en Montevideo el 20 de mayo de 1935. Integró el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros en los años 60 y pasó más de una década preso, en condiciones infrahumanas, durante la dictadura uruguaya. Tras recuperar la libertad en 1985, se incorporó al Frente Amplio y fue elegido diputado en 1989, senador y luego ministro de Ganadería entre 2005 y 2008.
Presidente entre 2010 y 2015, fue aclamado mundialmente por su estilo de vida austero y su fuerte crítica al consumo desmedido: donaba el 90 % de su sueldo, vivía en una chacra, andaba en un escarabajo celeste y hablaba con la contundencia filosófica de alguien que ya lo había perdido todo.
En 2020 se retiró del Senado por razones de salud, pero siguió siendo una referencia viva de la izquierda latinoamericana. Su pensamiento, su ejemplo y su ternura seguirán acompañando a quienes luchan por una sociedad más justa.
