El presidente Javier Milei participó este viernes por la noche del acto central por el 142º aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, donde defendió el rumbo económico de su gobierno y rechazó que el incremento de la morosidad constituya un problema de magnitud. Durante un discurso atravesado por cuestionamientos a la oposición, la prensa y los economistas críticos, sostuvo que las dificultades para pagar las deudas no pueden atribuirse a las medidas aplicadas por su administración.
El mandatario aterrizó alrededor de las 19.30 en el Aeropuerto Internacional Islas Malvinas y posteriormente se trasladó en helicóptero hasta la sede de Prefectura, en la costanera central. Viajó acompañado por su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. Allí fue recibido por la diputada nacional santafesina Romina Diez y luego se dirigió en auto hasta la Bolsa de Comercio.
Milei llegó cuando el acto ya había comenzado y mientras el gobernador Maximiliano Pullaro terminaba su exposición. Ante un auditorio con alrededor de 800 personas, abrió su intervención con un furcio: agradeció a las autoridades de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Tras la corrección del público, reparó el error entre risas con un breve “cosas que pasan”.
La exposición estuvo organizada alrededor de tres ejes: los denominados “mercados repugnantes”, la situación macroeconómica y lo que definió como la “micro del crédito”. Este último punto concentró buena parte de su intervención y le permitió responder a los indicadores que muestran un crecimiento de la mora de familias y consumidores.
“No hay elementos para culpar a la política del gobierno por lo que está pasando en términos de morosidad”, aseguró. Milei remarcó que su administración anunció de antemano las medidas que implementaría y afirmó que las cumplió. “Entiendo que la política tiene un historial de no cumplir ninguna promesa y yo tengo la obsesión de cumplirlas todas”, expresó.
El presidente sostuvo que los niveles registrados en la Argentina son comparables con los de otros países y mencionó los casos de Estados Unidos, Chile y Brasil. Según su interpretación, las cifras locales no representan “un verdadero problema cuantitativamente” y están siendo utilizadas para responsabilizar políticamente al gobierno nacional.
En esa línea, también afirmó que las dificultades observadas actualmente corresponden principalmente a créditos concedidos durante 2024. En ese sentido, vinculó el deterioro de la capacidad de pago con la suba del riesgo país, el aumento de las tasas de interés, la desaceleración de la actividad y la caída de los salarios reales.
“La mora que están viendo hoy no es por préstamos de 2025”, afirmó. Para Milei, durante el último año los bancos restringieron el acceso al financiamiento, lo que llevó a una parte de la población a recurrir a entidades no bancarias y aceptar condiciones más costosas por tratarse de operaciones de mayor riesgo.
Al abordar las decisiones de consumo de las familias, el mandatario apeló a un ejemplo que generó repercusión. “Se compraron televisores para ver el Mundial y después veían si pagaban o no. Bueno, pagaron la mitad”, señaló para plantear que quienes tomaron esos créditos conocían las condiciones y asumieron voluntariamente el compromiso.
“Nadie fue a esos mercados con una pistola en la cabeza. Es un acuerdo entre partes, entre el prestamista y el prestatario”, insistió. A partir de ese argumento, rechazó una eventual intervención del Estado para asistir a deudores o entidades financieras y consideró que hacerlo con recursos públicos implicaría trasladar al conjunto de los contribuyentes las consecuencias de decisiones privadas.
Milei también recurrió al concepto de “mercados repugnantes” para cuestionar las regulaciones aplicadas sobre transacciones que provocan rechazo social. En ese tramo realizó una controvertida referencia histórica sobre el préstamo con interés, la Iglesia católica y la comunidad judía, y planteó que la figura del usurero se construyó alrededor de quienes prestan dinero a personas excluidas del sistema financiero formal.
El jefe de Estado aprovechó ese razonamiento para recordar las acusaciones formuladas durante la campaña de 2023 sobre una supuesta habilitación de la compraventa de órganos. “¿Ustedes tienen registro de alguna transacción de mercados de órganos a lo largo de estos más de dos años y medio? Ninguno”, sostuvo.
En materia económica, destacó el crecimiento de trece de los quince sectores productivos relevados y volvió a defender los indicadores oficiales. “Entiendo que me odien y hasta puedo tener argumentos adicionales para que me odien. Pero los datos son los datos”, manifestó ante los asistentes.
Además, atribuyó la suba del riesgo país y el freno de la actividad a acciones deliberadas de sectores opositores. Aseguró que hubo siete intentos de promover un juicio político en su contra y afirmó que quienes buscan desestabilizar al Gobierno pretenden conservar “el statu quo decadente” que, según dijo, conduce “a Cuba con estadio intermedio en Venezuela”.
Los cuestionamientos se extendieron hacia sectores del periodismo, el kirchnerismo, el progresismo y los economistas que objetan su programa. Con expresiones subidas de tono, Milei habló de operaciones políticas y mediáticas, y mencionó versiones sobre el consumo de carne de burro y supuestos cierres de universidades públicas y del Hospital Garrahan como ejemplos de noticias falsas dirigidas contra su gestión.
La visita presidencial estuvo acompañada por un fuerte operativo de seguridad, con vallados, efectivos de Gendarmería, controles de pertenencias y acreditaciones mediante códigos QR. En los alrededores, organizaciones sociales y gremiales se movilizaron bajo la consigna “Milei, persona no grata en Rosario”. La protesta avanzó hasta sectores próximos a Córdoba y Corrientes, mientras el acto se desarrollaba dentro del edificio.
