El presidente Javier Milei inauguró el 144° período de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación con la promesa de “nueve meses de reformas estructurales” y un mensaje atravesado por una confrontación política de alto voltaje. Durante una exposición de una hora y 42 minutos, el mandatario anunció el envío de 90 paquetes legislativos —diez por cada ministerio— y dejó en claro que buscará avanzar con una ofensiva reformista sostenida a lo largo del año parlamentario.
Entre las iniciativas mencionadas figuran reformas a los códigos Civil, Comercial y Procesal, modificaciones al sistema impositivo, cambios en el Código Aduanero para profundizar la apertura comercial, reformas electorales y del financiamiento partidario, una actualización del Código Penal bajo la premisa de “el que las hace, las paga” y nuevas privatizaciones, entre ellas la del sistema ferroviario de cargas. Milei también ratificó que continuará la reducción de retenciones al agro.
El tono del discurso estuvo marcado por duras críticas al kirchnerismo y, en particular, a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. El jefe de Estado la acusó de corrupción y vinculó a ese espacio político con el memorándum con Irán y el caso Nisman, en un tramo que generó fuertes cruces en el recinto. Las intervenciones incluyeron descalificaciones directas que elevaron la tensión política dentro de la Asamblea Legislativa.
Milei volvió a colocar la “moral” como eje conceptual de su gestión y la definió como política de Estado. “No hay crecimiento posible si el Estado es un botín de guerra de la política”, sostuvo. En esa línea, vinculó la agenda reformista con una reconstrucción ética de la administración pública y con el combate frontal a la corrupción.
En materia económica, defendió el rumbo fiscal adoptado desde el inicio de su gestión y afirmó que el objetivo central fue eliminar el déficit para atacar la inflación. Sostuvo que las medidas aplicadas permitieron ordenar las cuentas públicas sin incrementar la presión tributaria.
El presidente también vinculó ese concepto con la lucha contra la corrupción y la reducción del gasto. “Vinimos a terminar con décadas de privilegios y de saqueo al contribuyente”, señaló. Y agregó: “La Argentina no puede volver a tolerar que la política viva por encima de la gente. El que administra mal, el que roba, el que defrauda al Estado, tiene que pagar”.
En otro tramo, reforzó esa idea al afirmar que “la reconstrucción económica requiere también una reconstrucción moral” y que su gobierno apunta a “recuperar la cultura del esfuerzo, del mérito y de la responsabilidad individual”.
En el plano internacional, el presidente reiteró su intención de avanzar hacia una “alianza estratégica duradera” con Estados Unidos y proyectó lo que definió como “el siglo de las Américas”. También advirtió sobre la relevancia geopolítica del Atlántico Sur y anticipó iniciativas para fortalecer la coordinación entre fuerzas de seguridad e inteligencia.

Reformas y agenda legislativa. En el plano doméstico, el mandatario prometió “nueve meses de reformas estructurales” y anunció que cada ministerio tiene preparados diez paquetes de iniciativas para ser enviados al Congreso, lo que representaría un total de 90 proyectos a lo largo del año legislativo.
Entre los ejes mencionados se encuentran reformas a los códigos Civil, Comercial y Procesal; modificaciones al sistema impositivo; cambios en el Código Aduanero para facilitar la apertura comercial; reformas electorales y del financiamiento partidario; y una actualización del Código Penal bajo la consigna “el que las hace, las paga”. También anticipó futuras privatizaciones, entre ellas la del sistema ferroviario de cargas, y reiteró que continuará la reducción de retenciones al sector agropecuario.
Balance económico y seguridad. Milei defendió la política de ajuste fiscal aplicada desde el inicio de su gestión y afirmó que en su primer mes eliminó un déficit equivalente al 5% del PBI. Señaló que la prioridad fue atacar la inflación a través de la reducción del gasto y la eliminación del déficit, y aseguró que las medidas adoptadas no implicaron un aumento de la presión tributaria. En materia de seguridad, destacó la reducción de delitos y la caída de los piquetes, además de prometer el fortalecimiento del control fronterizo y la modernización de las Fuerzas Armadas.
La Asamblea Legislativa fue presidida por la vicepresidenta Victoria Villarruel, con la presencia de legisladores, miembros del Gabinete, gobernadores y representantes del Poder Judicial. Las tensiones con la vicepresidenta volvieron a quedar expuestas y se la vio con el celular durante varios tramos del discurso. Con este mensaje, el presidente dejó inaugurado formalmente el nuevo período legislativo, con una agenda ambiciosa de reformas y una estrategia internacional alineada con Washington como uno de los ejes centrales de su política exterior.


