martes 13 enero 2026

Dos miradas opuestas tras la declaración de Pullaro en el juicio a Alvarado

En la sexta jornada por el juicio contra el sindicado jefe narco Esteban Lindor Alvarado fue convocado como testigo el ex ministro Maximiliano Pullaro, quien se refirió a un allanamiento hecho durante la investigación a una casa situada en las islas que resultó ser de la ahora vicegobernadora Alejandra Rodenas y actual ministro de Cultura Jorge Llonch, que no forman parte de la investigación.

Contó que el conocido matrimonio llegó al lugar en medio del procedimiento junto al abogado penalista Paul Krupnik, situación que consideró “significativa”. También se refirió a las balaceras que Alvarado supuestamente orquestaba intentando incriminar a Los Monos, sus rivales. Y también habló del episodio del teléfono que Alvarado lanzó a un lago mientras huía y que fue rescatado por un oficial.

“Para nosotros la detención de Alvarado no era una más. Habían sucedido cosas que nos llamaban la atención. Primero, el envío de información desde la provincia de Buenos Aires que llegó a un juzgado provincial y no avanzó. Entiendo que al juzgado de Alejandra Rodenas”, comenzó el ex ministro de Seguridad al ser interrogado por los fiscales Matías Edery y Luis Schiappa Pietra sobre qué conocía sobre Alvarado, principal foco del juicio por dos homicidios, asociación ilícita, lavado y balaceras.

Sobre la investigación contra el presunto capo narco, el actual diputado provincial señaló que ocurrió “un hecho significativo que fue el allanamiento en la isla donde se fue a buscar a Alvarado. Por algún motivo se entera quién era propietario o inquilino de esa casa. Y llega la doctora Rodenas, que era diputada nacional, con su marido (Jorge Llonch). Esto me lo dice un policía que está condenado en esta causa (Pablo Báncora) en el Centro de Justicia Penal cuando vine después de la balacera a la sede de la Fiscalía de calle Montevideo. Él estuvo en el operativo como miembro de la Fiscalía”.

El atentado contra la sede de Fiscalía al que hizo alusión Pullaro no se encuentra en este juicio porque nunca hubo imputados. Ese ataque a tiros fue el 19 de diciembre de 2018, cuando también dispararon contra el Concejo Municipal. Solo llegaron a este proceso judicial contra Alvarado dos balaceras a edificios judiciales, que fueron el 10 de diciembre de 2018 contra el Centro de Justicia Penal y Tribunales provinciales.

“Báncora me cuenta que llegó Rodenas, el marido y el abogado Paul Krupnik, que días anteriores había averiguado en Fiscalía si Alvarado tenía una causa para ser detenido”.

El operativo en cuestión ocurrió en diciembre de 2018, cuando la Justicia local había posado la mira y había emitido una orden de captura para Alvarado como presunto instigador del homicidio del prestamista Lucio Maldonado. Con el sospechoso prófugo, se hicieron varios procedimientos en propiedades en las que podían llegar a encontrarlo.

Rodrigo Ortigala, quien admitió durante el juicio haber formado parte de la banda, afirmó como testigo en el debate oral y público que Esteban a veces pernoctaba en dos o tres inmuebles en la zona de las islas frente a Rosario, puntualmente en la zona del Charigüe.

Con la información de que Alvarado podría ocultarse en esos domicilios, se realizaron operativos con Prefectura Naval y personal del Organismo de Investigaciones, pedidos por la Agencia de Criminalidad Organizada de Rosario y tramitados por la jueza Silvia Castelli vía exhorto a la Justicia de Entre Ríos, con competencia en el lugar.

Los allanamientos resultaron “negativos”, ya que Alvarado no fue encontrado en las propiedades apuntadas según los datos que había recolectado la Fiscalía.

Pullaro también repasó las actuaciones durante su gestión por las balaceras contra edificios judiciales, domicilios de jueces y policías, que ocurrieron hasta agosto de 2018, todas ya imputadas a Los Monos –juicio que culminó el año pasado con condenas–. Cuatro meses después de esos atentados, hubo ataques contra el Centro de Justicia Penal y los Tribunales provinciales, donde se dejaron carteles con la frase “Con la mafia no se jode”, marca registrada de Los Monos a la hora de cometer graves delitos y balaceras. En el caso del palacio de justicia de Balcarce y Montevideo además se agregó “Atte: Esteban Alvarado”.

El ex funcionario de Seguridad recordó que en aquella seguidilla de balaceras de diciembre de 2018 –Centro de Justicia Penal, Tribunales, sede de Fiscalía y Concejo Municipal– creían que era planificada por Los Monos. Agregó que el atentado que “cambió la lógica” fue el que tuvo lugar el 31 de enero de 2019 contra el domicilio de Marina Marsili, que trabaja en la unidad fiscal que investiga a Alvarado.

También enfatizó que durante su gestión encomendó personalmente la tarea al por entonces jefe de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) Maximiliano Bertolotti de detener a Alvarado. En ese contexto, Bertolotti le comentó que contaba con información de la intervención telefónica a la ex pareja de Alvarado –Rosa Capuano, condenada por la asociación ilícita– y le dijo que podrían encontrarse ambos en una localidad de Córdoba.

La detención fue consumada en febrero de 2019 en la localidad de Embalse Río Tercero, en un club de pesca. “Le pedí a Bertolotti que no le informe a nadie, que vaya con el vehículo de civil y que lo mantenga en máxima reserva para ir adelante con la captura”, expresó y aclaró que dicha medida era porque había obtenido información del fiscal de San Isidro Patricio Ferrari –que investigó a Alvarado por robo de autos– de que había policías involucrados dentro de su organización.

“Se habilitaron gastos reservados. A las 14, me llamó para decirme que lo habían capturado. En ese momento pedí al ministro de Córdoba que reforzara la seguridad de la comisaría donde estaba Alvarado porque era un preso peligroso y con posibilidad logística para fugarse”, añadió.

Pullaro también remarcó que Esteban Alvarado arrojó su teléfono –iPhone 8– a un lago mientras corría para no ser arrestado. “Uno de los suboficiales que acompañaban a Bertolotti se tomó unos 10 minutos más o menos para recuperarlo del fondo del lago”, concluyó.

Según contó, el propio jefe de la TOE Bertolotti fue enviado a Estados Unidos para dirigirse a una empresa que podía desbloquear el iPhone del sindicado líder narco, cuestión que terminó siendo clave para acceder a 4500 mensajes de Telegram que tenía el dispositivo.

Fuentes: Rosario3.com, Diario La Capital y Fiscalía.

“Fuimos contra todos”

“Durante la gestión de Miguel Lifschitz tomamos la decisión de avanzar sobre las organizaciones criminales sin treguas ni pactos y con todo el peso del Estado. No era un slogan vacío, fuimos contra todos”, señaló Maximiliano Pullaro en el Centro de Justicia Penal de Rosario.

El ex ministro de Seguridad atestiguó en el juicio contra la organización criminal liderada por Esteban Lindor Alvarado. Para Pullaro la importancia de la causa radica en que, cuando todavía ocupaba el cargo de ministro de Seguridad, se contaba con la información de que al salir Alvarado de la cárcel la violencia se veía incrementada y focalizada hacia la zona oeste de Rosario. “Que hoy salgan a la luz todos los vínculos que esta organización criminal tenía con el delito y la violencia es muy importante y sentimos que estamos cumpliendo con lo que nos pidió el gobernador en ese momento”, señaló.

En relación a las declaraciones del testigo “arrepentido” Carlos Argüelles sobre un supuesto plan para secuestrar uno de sus hijos, Pullaro descartó toda connotación personal al afirmar: “todo lo que hicimos fue en representación de la legalidad del Estado” y consideró: “Por eso logramos que cayeran no sólo las primeras y segundas líneas de Los Monos, sino también la única banda que le disputaba poder y territorio, porque Alvarado construyó y lideraba la mayor organización criminal de la provincia de Santa Fe”.

En el mismo sentido, el referente del espacio UCR Evolución consideró que fue la decisión de “ir a fondo contra todas las organizaciones” lo que posibilitó trabajar en las investigaciones junto a los fiscales del Ministerio Público de la Acusación hasta llegar a dar con la ubicación de Alvarado en Córdoba, donde se mantenía prófugo de la justicia.

“El operativo fue complejo porque había que llegar a la zona de Río Tercero sin hacer ruido ni que se filtrara información”, contó Pullaro sobre el momento en que la Policía de Investigaciones santafesina bajo su mando logró la detención del líder narco. “Después hubo que viajar a EEUU para desencriptar el celular que rescatamos del fondo del lago, donde lo había tirado el propio Alvarado”, dijo y agregó que “esto fue lo que permitió avanzar en la causa con todo lo que ahora se sabe de su organización”.

“Dos fiscales trabajando para la campaña de un candidato a gobernador”

Enrique Font, investigador y profesor titular de criminología y control social de la Universidad Nacional de Rosario, lo definió como “dos fiscales trabajando para la campaña de un candidato a gobernador”. “Los mismos dos que no investigan a los dos altos jefes policiales durante la gestión del ahora candidato cuando era ministro, acusados por Peiti como los recaudadores del juego ilegal”, expresó.

“Pero hay algo tanto o más grave que eso y es la decisión de los fiscales de renunciar a investigar el rol del ex ministro y hoy candidato en el fortalecimiento del apoyo policial con la que contó Alvarado. Algo idéntico de lo que hicieron en la causa Peiti. Y digo esto porque tanto los policías ya condenados y acusados en la causa Alvarado, más todos los que podrían haber sido investigados y no lo fueron, estuvieron en lugares clave, desde los que fortalecieron a Alvarado y perjudicaron a otras bandas por las decisiones de Pullaro”, señaló el criminólogo.

“Y no solo eso, sino que varios de estos policías, los efectivamente investigados y los que inexplicablemente no lo fueron, cuando ya era conocida su posible participación en esta y otras organizaciones fueron mantenidos en lugares claves o refugiados en la unidad regional San Lorenzo. Y eso también fue responsabilidad, cuánto menos política, de Pullaro como ministro. Y la decisión de los fiscales de investigar a unos y no a otros y de colocar en el lugar de testigo, y hasta casi de víctima, al hoy candidato fue una forma de encubrir esa responsabilidad”, ahondó Font.

“Agrego algo más, y es solo una hipótesis que jamás podremos develar: ¿cuáles eran las motivaciones de Alvarado de fantasear con un secuestro al hijo del entonces ministro? Porque una banda feroz pero rústica, ¿qué motivaciones puede tener para semejante locura? Nunca lo sabremos”, deslizó.

“Al igual que nunca sabremos las motivaciones ni los ideólogos al ataque a la casa del gobernador Bonfatti por el desistimiento de la querella del ex gobernador en la causa que se investigaba el ataque que sufrió”, manifestó.

“Yo ya he explicado y mucho que, por ejemplo, los ataques a las viviendas de los ‘jueces judiciales’ (sic, Guille Cantero) para mí fueron una reacción a la operación política, mediática y judicial del gobierno provincial y un sector del poder judicial, encarnada en la megacausa Monos”, opinó.

“Porque Los Monos sabían además que un sector de la policía y la política los construía como los hipervillanos de Ciudad Gótica mientras operaban a favor de otras bandas, entre ellas la de Alvarado. Y eso rompió las reglas del juego ilegal de una manera inaceptable desde la lógica mona”, manifestó Font.

“Porque las bandas podrán ser muy rústicas y violentas, y tener fuertes componentes identitarios orientando su violencia, pero también tienen una racionalidad instrumental cuando escalan su violencia. Y eso hay que esclarecer lo si queremos que no se repita o se amplifique”, añadió.

“Entonces, las jugadas de los fiscales en su selectividad sobre a qué policías investigar y quiénes no y el desistir de investigar el rol del ministro en las decisiones de las designaciones y traslados de esos policías, volviéndolo testigo, va a dejar sin responder esa pregunta”, pronunció el analista.

“Y un último dato más que autoevidente: los fiscales solo siguen y profundizan las pistas que, según ellos, lleva a vincular a dirigentes del peronismo. Y se hacen bien los tontos en los que podrían involucrar a dirigentes del PS y la UCR. Y esto en la causa Peiti es escandaloso”, agregó en un hilo tuitero.

“Fiscales lavándole la mugre al candidato: ‘Cuando se le pidió una autocrítica de su gestión y el desarrollo de vínculos de hombres de las fuerzas de seguridad con asociaciones ilícitas, Pullaro dijo que hace un mea culpa y asume que durante su gestión hubo errores’. No nos sorprendamos si en el 2023 vemos a los fiscales Edery y Schiappa Pietra en la calle pegando afiches de campaña de Pullaro. No sé si por convicción, pero sin dudas por necesidad de autopreservación”, concluyó.

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