En una jornada marcada por intensos cruces verbales y un clima de extrema tensión política, la Cámara de Diputados de la Nación aprobó la Ley de Ficha Limpia con 144 votos a favor, 98 en contra y dos abstenciones, tras casi 12 horas de debate. La iniciativa, que tiene como objetivo impedir que los dirigentes condenados en segunda instancia por hechos de corrupción puedan presentarse a cargos legislativos o ejecutivos, fue finalmente sancionada, aunque no sin controversias. Ahora será tratado en el Senado para su sanción definitiva.
El debate, que tuvo lugar en un ambiente cargado de tensión, estuvo dominado por fuertes acusaciones entre los bloques mayoritarios, particularmente entre el oficialismo, representado por Unión por la Patria (UP), y los opositores del PRO y La Libertad Avanza (LLA). Desde el inicio de la sesión, las discusiones subieron de tono, especialmente cuando el diputado oficialista Nicolás Mayoraz comenzó a explicar los cambios aceptados por el gobierno en el proyecto, generando un conflicto directo entre el presidente de Diputados, Martín Menem, y el jefe de la bancada de UP, Germán Martínez. El clima de confrontación llegó a su punto máximo cuando Martínez, en un arrebato de ira, desafió a Menem a pelear, utilizando una frase célebre de Diego Armando Maradona.
A pesar de este tenso intercambio, el debate continuó. La discusión sobre la ley se centró en la interpretación de su alcance, con la oposición denunciando que el proyecto estaba diseñado específicamente para proscribir a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien enfrenta una condena firme por la causa Vialidad. Los diputados del peronismo advirtieron que esta iniciativa recordaba a épocas de “proscripción” en la historia del país, algo que calificaron de un ataque a la figura de la ex mandataria.
Por otro lado, los legisladores del PRO y LLA defendieron la Ley de Ficha Limpia como una medida para purgar la política de dirigentes corruptos, sin apuntar específicamente a CFK. Argumentaron que la ley no estaba dirigida a una persona en particular, sino a garantizar la transparencia y la integridad en la política argentina. Se insistió en que todos los dirigentes con condenas firmes debían ser apartados de la competencia electoral, sin importar su afiliación política.
En cuanto al texto de la ley, algunos cambios fueron introducidos durante la discusión. Uno de los puntos más polémicos, que establecía plazos de vigencia de las sentencias según los años electorales, fue eliminado por el oficialismo, lo que generó críticas de los bloques opositores, que consideraron que esta modificación respondía a una estrategia política para suavizar la ley y ganar apoyo.
El clima en el recinto no se calmó, con varios momentos tensos, incluyendo una discusión sobre la presencia de personas ajenas al debate, entre ellas el joven libertario Iñaki Gutiérrez, quien estuvo a cargo de las redes sociales de Javier Milei. A pesar de estos incidentes, la votación se concretó y el proyecto pasó a manos del Senado para su sanción definitiva.

