Sergio Alberto “Checho” Bareiro, de 32 años, fue condenado este miércoles a ocho años de prisión mediante un juicio abreviado, en el que admitió haber participado de una asociación ilícita ligada a la banda de Los Monos, con ramificaciones en los barrios Ludueña y Empalme Graneros. Según la investigación, organizó extorsiones a comerciantes de su propio vecindario bajo amenazas, balaceras y carteles firmados por “la mafia”.
El juez Pablo Pinto homologó el acuerdo entre el fiscal Pablo Socca y la defensa de Bareiro, quien fue acusado de asociación ilícita, encubrimiento agravado y múltiples extorsiones. La estructura a la que pertenecía era comandada desde la cárcel de Piñero por Matías “Pino” César, ya condenado por ataques a jueces y sedes judiciales, y tenía entre sus operadores a Mauro Gerez, de quien Bareiro era hombre de confianza.
Bareiro ocupaba un rol intermedio en la organización: recibía órdenes, las transmitía a otros integrantes —al menos tres, según la causa— y se ocupaba personalmente de intimidar a víctimas para exigirles dinero o propiedades. También distribuía droga fraccionada para la venta al menudeo y controlaba el dinero recaudado.
Uno de los hechos que detonó la investigación ocurrió en enero de 2022, cuando un verdulero del barrio recibió una nota con amenazas y luego su comercio fue atacado a balazos. En los mensajes se exigía un millón de pesos y un vehículo. A partir de las intervenciones telefónicas sobre un número consignado en los carteles —que se probó era usado por Bareiro— se identificó a la banda y se avanzó con la imputación de unas treinta personas. A la fecha, 26 ya fueron condenadas.
Bareiro también fue vinculado a ataques contra otros comerciantes de la zona, con amenazas como “comunicate o plomo” y “te dejamos un regalito”. En un caso, tras un ultimátum, balearon una casa en Tucumán al 4900. En otro, exigieron 15 mil dólares a un comerciante de Liniers al 700 con la advertencia: “No te hagás el piola o te dejamos un muerto”.
Para el fiscal Socca, la conducta de Bareiro fue clave en el aparato extorsivo que operó con lógica mafiosa en el oeste rosarino, utilizando armas, vehículos y menores de edad. La violencia, además, respondió a una disputa territorial con la banda rival liderada por Francisco “Fran” Riquelme, apadrinada por Esteban Alvarado, lo que encendió una ola de atentados en la zona entre fines de 2021 y 2022.
