Con más de 1500 trabajadores ya inscriptos en sus primeros días de vigencia, el Gobierno de Santa Fe presentó este jueves los detalles operativos del Plan de Protección de los Ingresos, una iniciativa destinada a refinanciar deudas y reducir el impacto que los descuentos por créditos y obligaciones financieras tienen sobre los salarios y jubilaciones.
La medida, impulsada por la gestión de Maximiliano Pullaro, apunta a trabajadores activos y pasivos del sector público provincial, empleados del sector privado, autónomos y municipales que actualmente tienen una parte significativa de sus ingresos comprometida por préstamos, adelantos o descuentos automáticos.
La presentación se realizó en la Sala Auditorio de la Casa de Gobierno, en la capital provincial, donde funcionarios de distintas áreas explicaron el funcionamiento del programa y el procedimiento para adherirse. Allí, la vocera del gobierno santafesino, Virginia Coudannes, sostuvo que la iniciativa busca “dar alivio a las familias que no llegan a fin de mes” y remarcó que el objetivo es recuperar capacidad de consumo y aliviar la economía cotidiana.
“Ya tenemos más de 1500 trabajadores adheridos al plan, por lo que el próximo mes comenzarán a percibir un alivio en sus recibos de sueldo”, señaló la funcionaria. Además, aseguró que la medida pretende “oxigenar la economía familiar, fortalecer el comercio y dinamizar la actividad económica de la provincia”.
Uno de los puntos centrales del programa es el límite que se impondrá sobre los descuentos aplicados a los salarios de trabajadores estatales. La secretaria de Recursos Humanos y Función Pública, Malena Azario, explicó que a partir de ahora ningún empleado público provincial podrá tener afectado más del 25% de sus ingresos por créditos u obligaciones financieras descontadas directamente del recibo de sueldo.
Según detalló, quienes hoy superen ese porcentaje deberán ingresar al programa para refinanciar sus compromisos y reducir el nivel de afectación mensual sobre sus haberes. La disposición también alcanza a jubilados y pensionados de la Caja de Jubilaciones provincial.
Azario explicó además que el esquema contempla distintas alternativas de refinanciación mediante el agente financiero de la provincia. En el caso de trabajadores privados, autónomos y municipales, podrán acceder a líneas especiales con planes de hasta 60 cuotas, dos meses de gracia y tasas bonificadas que, según indicaron, no superarán las condiciones establecidas por el Banco Nación para empleados públicos con cuenta sueldo.
La funcionaria sostuvo que la intención es ordenar situaciones de sobreendeudamiento que en muchos casos terminaban absorbiendo gran parte de los ingresos mensuales de trabajadores y jubilados. “Buscamos proteger el salario y evitar que los descuentos comprometan la economía básica de las familias”, afirmó.

Por su parte, el secretario de Tecnologías para la Gestión, Ignacio Tabares, destacó que todo el procedimiento fue diseñado para realizarse de manera digital y simplificada, en línea con el proceso de modernización administrativa que impulsa la provincia a través del programa Territorio 5.0.
La inscripción puede realizarse desde la aplicación Mi Santa Fe o a través del portal oficial del gobierno provincial. Para iniciar el trámite, los interesados deben ingresar al apartado “¿Qué gestión estás buscando?” y seleccionar la opción correspondiente al plan de desendeudamiento. Luego deberán identificarse mediante ID Ciudadana y completar los formularios requeridos.
El sistema contempla dos líneas diferenciadas: una para trabajadores activos y pasivos del Poder Ejecutivo provincial y otra para empleados privados, autónomos y municipales. Tras la carga de datos y el envío de la solicitud, cada usuario recibirá una notificación en su domicilio digital con el resultado de la evaluación y los pasos a seguir.
Desde el Ejecutivo indicaron que la comunicación posterior podrá llegar directamente desde el Estado provincial o a través del Banco Santa Fe, mediante la sucursal seleccionada por el solicitante durante el trámite.
La puesta en marcha del programa se produce en un contexto de fuerte presión sobre los ingresos y aumento del endeudamiento familiar, una situación que se profundizó en los últimos meses por el peso de créditos, refinanciaciones y consumos financiados sobre salarios que quedaron rezagados frente a la inflación.
