El sur santafesino comenzó a transitar una de las intervenciones hídricas más importantes de los últimos años. Este lunes se puso en marcha un plan de limpieza y saneamiento de 14 canales troncales que abarcará más de 322 kilómetros de extensión y beneficiará a 48 localidades distribuidas en siete departamentos de la provincia, con el objetivo de mejorar el escurrimiento de excedentes hídricos, reducir el riesgo de inundaciones y proteger infraestructura urbana, vial y productiva.
El inicio formal de los trabajos tuvo lugar en el arroyo Ludueña, en el extremo norte de Rosario, donde autoridades provinciales y municipales firmaron el acta que habilita la primera etapa de las tareas. Participaron del acto el ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico; el secretario de Recursos Hídricos, Nicolás Mijich; el secretario de Gobierno de Rosario, Sebastián Chale; el subsecretario de Mantenimiento Urbano, Jonatan Pérez; además de funcionarios provinciales y representantes de localidades de la región.
La intervención forma parte de un programa integral diseñado por el Gobierno de Santa Fe para recuperar y mantener la red de canales a cielo abierto de todo el territorio provincial. Durante 2025 se llevaron adelante reuniones técnicas y de planificación que permitieron elaborar un proyecto de alcance provincial, posteriormente licitado en tres grandes regiones: norte, centro y sur. En conjunto, las obras abarcan más de 900 kilómetros de canales distribuidos en distintos departamentos santafesinos.
Mientras avanzan los procesos de adjudicación para las regiones centro y norte, la primera etapa comenzó en el sur provincial, donde se ejecutará una inversión oficial de $9.653 millones. El proyecto comprende intervenciones en los departamentos Belgrano, Caseros, Constitución, General López, Iriondo, Rosario y San Lorenzo, alcanzando una superficie de más de 660.000 hectáreas productivas y urbanas.
Desde el Ministerio de Obras Públicas señalaron que las tareas buscan recuperar la capacidad hidráulica de los canales mediante la remoción de sedimentos, vegetación y obstrucciones acumuladas con el paso del tiempo. El objetivo es optimizar el funcionamiento de los sistemas de drenaje y disminuir el impacto de lluvias intensas que suelen generar anegamientos en sectores urbanos y rurales.
Además de la reducción del riesgo hídrico, las obras apuntan a proteger caminos rurales, banquinas, alcantarillas y otras infraestructuras vinculadas a la producción agropecuaria y al transporte. También permitirán obtener información topográfica actualizada sobre cada uno de los cursos intervenidos, un insumo considerado clave para planificar futuras obras y establecer programas permanentes de mantenimiento.
Las primeras máquinas comenzaron a trabajar sobre el arroyo Ludueña, donde se intervendrán 3,5 kilómetros de cauce. La obra beneficiará directamente a Rosario, Ricardone, Ibarlucea, Funes y Roldán, localidades que históricamente dependen del correcto funcionamiento de este sistema para el drenaje de grandes volúmenes de agua durante períodos de lluvias intensas.
Tras esta primera etapa, el cronograma continuará en otros trece canales considerados estratégicos para la región. Entre ellos figuran el Canal Conexión al Canal San Urbano, el Canal Ibarlucea, el Canal Salvat, el arroyo San Lorenzo, el arroyo Cañada de Gómez, el Canal San Urbano, el Canal del Medio, el Canal Juncal, el Canal Alternativa Norte, el arroyo Las Estacas, el Canal Los Troncos y el Canal Tres Lagunas.
Las intervenciones alcanzarán localidades como Venado Tuerto, Firmat, Melincué, Chovet, Bigand, Hughes, Wheelwright, San Lorenzo, Puerto General San Martín, Cañada de Gómez, Las Rosas, Montes de Oca, María Teresa, San Gregorio y Christophersen, entre muchas otras. En conjunto, el plan busca fortalecer la capacidad de respuesta de la región frente a fenómenos meteorológicos cada vez más frecuentes e intensos, además de garantizar mejores condiciones para la actividad económica y la vida cotidiana de miles de habitantes del sur santafesino.
Según destacaron las autoridades, la iniciativa no sólo apunta a resolver problemas acumulados durante años, sino también a establecer un esquema de mantenimiento sistemático que permita preservar el funcionamiento de los canales en el largo plazo y evitar que vuelvan a deteriorarse con el paso del tiempo.

