El Ministerio Público de la Acusación (MPA) de Santa Fe despidió este viernes a uno de sus integrantes más reconocidos: Bai Shi, el perro Golden Retriever que durante años formó parte del equipo de investigación criminal y colaboró en más de 30 causas de alto impacto. Su trabajo en el rastreo de evidencias resultó determinante para el avance y esclarecimiento de investigaciones complejas en distintos puntos de la provincia.
Bai Shi fue adiestrado desde los dos meses de vida por Fernando Garrido, su guía y entrenador, con quien conformó una dupla inseparable a lo largo de toda su carrera. Se especializó en la detección de sangre y restos humanos, una disciplina que requiere un entrenamiento técnico específico, capacidad de concentración en escenarios adversos y una coordinación permanente con fiscales y peritos. En cada procedimiento, su intervención permitía orientar búsquedas, delimitar áreas clave y reforzar hipótesis investigativas con pruebas concretas.
A lo largo de los años participó en operativos que marcaron la agenda judicial santafesina. Muchas de esas actuaciones implicaron extensas jornadas de trabajo en condiciones climáticas difíciles o en terrenos complejos. Dentro del organismo, su precisión y confiabilidad eran consideradas un recurso estratégico para las investigaciones penales.
Entre los operativos más resonantes en los que participó figuran la búsqueda de los cuerpos y rastros en torno a los casos de Carlos “Bocacha” Orellano y Sofía Delgado.
Tras una trayectoria sostenida y sin interrupciones, Bai Shi se retiró en noviembre de 2024. Su jubilación fue reconocida por el MPA como un merecido cierre a una etapa de servicio dedicada al fortalecimiento del trabajo pericial y al acompañamiento de los equipos de investigación.
A los 12 años le fue detectado un tumor pulmonar. Luego de atravesar dos semanas de tratamiento y cuidados, falleció en las últimas horas. Su muerte generó un profundo pesar entre fiscales, investigadores, empleados judiciales y personal de criminalística que lo consideraban parte esencial del equipo. Más allá de su rol técnico, Bai Shi dejó una huella humana dentro del organismo y se convirtió en un símbolo del trabajo silencioso que sostiene muchas investigaciones judiciales.
