La Secretaría de Derechos Humanos de Santa Fe conmemoró este jueves los 15 años del hallazgo de la fosa clandestina en Campo San Pedro, uno de los principales sitios de enterramiento ilegal durante la última dictadura. En el predio ubicado en el distrito de Campo Andino, se realizó una jornada de homenaje a las víctimas, con presencia de funcionarios, organismos de derechos humanos y familiares de desaparecidos.
El secretario de Derechos Humanos, Emilio Jatón, encabezó la actividad junto a Hugo Kofman, del Foro contra la Impunidad y por la Justicia. “Con estas acciones articuladas reafirmamos nuestro compromiso con la memoria, la verdad y la justicia”, afirmó Jatón, y anunció que la Provincia avanza con nuevos trabajos de exploración mediante georradares para detectar irregularidades en el subsuelo.
El predio, de 2.100 hectáreas, fue cedido al Ejército en 1942 y operó como centro clandestino de exterminio entre 1976 y 1983. En 2007, tras una denuncia judicial impulsada por organismos de derechos humanos, comenzaron las investigaciones. Tres años después, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) localizó una fosa con restos de ocho personas desaparecidas en Rosario en 1977.
Según las autopsias, siete de los cuerpos tenían impactos de bala en el cráneo. Hasta el momento, seis fueron identificados: María Esther Ravelo, Gustavo Pon, Carlos Bosso, María Isabel Salinas, Oscar Winkelman y Miguel Ángel D’Andrea. Dos continúan sin identificación por falta de registros genéticos compatibles.
“Desde hace tres meses estamos utilizando tecnología de punta para estudiar el terreno. En breve tendremos resultados sobre la casona del predio y evaluaremos extender el trabajo al resto del campo”, explicó Jatón, quien remarcó que se trata de un trabajo sostenido con recursos técnicos y humanos del Estado provincial.
Durante la jornada, Liliana Salinas, hermana de María Isabel, compartió un emotivo testimonio: “Mi hermana desapareció en 1977. Mi madre murió sin saber qué había pasado. Recuperar su cuerpo y su memoria fue un alivio. Mari era inteligente, sencilla, la primera en nuestra familia en ir a la universidad. Trabajaba en los barrios, con los que menos tenían”.
Por su parte, Kofman valoró el apoyo estatal: “Celebramos que la Provincia mantenga una política firme en derechos humanos. Trabajamos con voluntarios, muchos de ellos jóvenes de Laguna Paiva, y eso nos llena de esperanza”.

