Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires consolidaron un esquema de coordinación permanente con Nación para prevenir y combatir incendios en el Delta del Paraná, un territorio compartido cuya dinámica ambiental exige respuestas conjuntas y sostenidas en el tiempo.
El acuerdo fue firmado en la localidad santafesina de Alvear y formaliza el trabajo iniciado en enero de 2024, estableciendo un protocolo operativo unificado bajo la articulación de la Agencia Federal de Emergencias (AFE). A partir de ahora, los recursos humanos y materiales de las tres provincias podrán desplegarse de manera coordinada, con intercambio de información estratégica y capacidad de respuesta conjunta ante eventuales focos ígneos.
Del encuentro participaron el ministro de Ambiente y Cambio Climático de Santa Fe, Enrique Estévez; el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso; el ministro de Desarrollo Económico de Entre Ríos, Guillermo Bernaudo; el secretario de Protección Civil y Gestión del Riesgo santafesino, Marcos Escajadillo; brigadistas, equipos técnicos y representantes de gobiernos locales.
“El ambiente no reconoce fronteras geopolíticas. Para abordar problemas como los incendios en el Delta hace falta coordinación real entre provincias y Nación”, sostuvo Estévez, al destacar la importancia de institucionalizar una política común sobre un ecosistema compartido.
En la misma línea, Escajadillo subrayó el valor del acuerdo al recordar los incendios de 2022: “Alvear fue testigo de la falta de articulación en aquel momento. Hoy estamos consolidando una política de Estado que prioriza el cuidado ambiental y la salud de las comunidades”.
El despliegue operativo comenzó de inmediato. Esta semana se instala un campamento base que funcionará con tres grupos de trabajo específicos, destinados a desarrollar prácticas diferenciadas en territorio. Además, en la segunda quincena de marzo se realizará una nueva reunión técnica para avanzar en un marco administrativo que permita que una provincia pueda actuar en territorio de otra sin trabas presupuestarias ni demoras burocráticas.
La anticipación es clave. Las lluvias recientes favorecieron el crecimiento de vegetación que, con el descenso de temperaturas, se convertirá en biomasa seca, elevando el riesgo de incendios durante el invierno. La estrategia busca actuar en clave preventiva para evitar escenarios críticos como los registrados en años anteriores.
En ese marco, Santa Fe reforzó su capacidad de respuesta con una inversión superior a los 2500 millones de pesos en equipamiento, infraestructura y capacitación de 632 brigadistas forestales, consolidando un esquema de intervención más profesionalizado y coordinado.

