Conseguir alojamiento de cara a las vacaciones de verano o en la antesala de eventos masivos como el Cosquín Rock 2023 supone un desafío para el turista. Es que las múltiples plataformas que permiten reservar y acceder a un espacio en el que hospedarse para pasar unos días puede terminar en estafa. Es el caso de muchos perfiles que montan, por ejemplo, complejos de “cabañas fantasma” para engañar a la gente. Accesibles, convenientemente cercanos a puntos de referencia y con pequeñas desventajas para intentar que el engaño sea perfecto.
Las promociones se disparan a través de las redes sociales una vez que se busca destino de alojamiento para empezar a comparar precios y otras cuestiones. En caso de buscar alquileres temporarios en viviendas o cabañas, la informalidad se materializa a través de plataformas a las que suele recurrirse, como Marketplace en la red social Facebook.
La búsqueda de alojamiento en los alrededores de la agotada edición 23° del festival Cosquín Rock, que se desarrollará el 18 y 19 de febrero en el Aeródromo de Santa María de Punilla, no fue una tarea sencilla. En el camino virtual para conseguir lugar para hospedarse, hubo quienes tuvieron que vestirse de detectives para evitar caer en las estafas, que aparecen a cada click.
Paso a paso
Un grupo de amigos rosarinos se organizó para viajar al festival y emprendió el desafío. Sin demasiada experiencia en el rubro, se llenaron de notificaciones y fotos. En medio del frenesí diario se filtró una elegante cabaña que resaltaba sobre el resto de las posibilidades. El complejo estaba en Bialet Massé, a cinco minutos del aeródromo donde será el esperado evento.
Al otro lado del WhatsApp, un insistente sujeto con tonada cordobesa desplegó una catarata de audios, imágenes de frente y dorso de un DNI, supuestos contratos y perfiles de cuentas en bancos digitales, un link dirigido al supuesto complejo y una galería de fotos. Demasiada info, pensaron. También los presionó con la idea de que el espacio estaba a punto de ser reservado por otras personas.


El caso era especial. El grupo de amigos desató una breve pero eficaz investigación: en primer lugar, la ubicación agregada vía Google, anunciada como «un complejo de cabañas para 4, 6 u 8 personas», no contaba con reseñas, es decir, comentarios de alguien que hubiera estado en el lugar. Rastrearon en Facebook el nombre de la persona que figuraba en el DNI enviado casi como réplica instantánea en el primer contacto y se toparon con un hombre que no promocionaba cabañas ni parecía estar vinculado al rubro.
Decidieron entonces pedirle al ya sospechoso locatario hacer una videollamada desde el complejo, para sacarse las dudas. “Sí, olvidate, yo estoy clavado en un crédito que saqué para pagar un supuesto auto y la empresa al cual entré a plan no existe, así que es súper entendible”, dijo, casi describiendo la situación que él mismo estaba orquestando.
Ya no hacía falta ni video ni llamada. A uno de los amigos se le ocurrió hacer una búsqueda inversa de fotos; es decir, utilizar el buscador por imágenes de Google para dilucidar si esas postales del coqueto predio ya existían en la red. La sorpresa fue total. O no tanto. Unas pertenecían a una “cabaña rústica” en el municipio mexicano de Tamasopo, otras a una cabaña en la comuna chilena de Pucón y otras a una página cristiana que peregrina a Luján.


Un verdadero collage de imágenes entre interiores, exteriores y fogatas en las que los amigos se imaginaron pasando sus vacaciones. Una estafa detectada a tiempo que pudo costarles unos 37 mil pesos en concepto de reserva, una acción a la que el supuesto locatario instó frente a la posibilidad de que surgiera otro interesado.
A todo esto, se contactaron con el hombre cuyo nombre había sido dado a conocer con imágenes de su DNI y se confirmó todo. Les contó que le habían robado la moto con el documento adentro y que no alquilaba cabañas. Le mostraron los chats y fue quien cargó los primeros comentarios en esa locación inventada de Google para avisar de la estafa hecha a su nombre.
Algunas recomendaciones o tips para tener en cuenta son intentar verificar la legitimidad de la propiedad y el propietario, buscar información online como comentarios sobre otras experiencias in situ, no transferir dinero antes de ver el lugar (pueden solicitarse videos personalizados), utilizar plataformas confiables que ofrezcan protección contra estafas y garantías sobre la legitimidad del lugar y sus propietarios, así como priorizar opciones con sitios web completos con número de teléfono e información para confirmar la veracidad de todos los datos.
Herramientas simples como el rastreo inverso de imágenes, permitirse dudar ante ofertas especiales y revisar el comportamiento virtual de las cuentas que pueda tener en Facebook o Instagram (algunos perfiles tienen un puñado de días de creados), son algunas de las cuestiones a considerar, lamentablemente, para evitar caer en un engaño que puede derrumbar todos los planes.

