La noticia estalló en Arroyito y rápidamente atravesó el mapa del fútbol argentino: Marco Ruben vuelve a Rosario Central. A los 39 años, luego de más de un año alejado de la actividad profesional, el máximo goleador histórico del club decidió regresar para sumarse al plantel que conduce Jorge Almirón. El anuncio oficial llegó a través de un video difundido en redes sociales y cerró con una frase que resume su vínculo con la institución: “No es una vuelta, nunca me fui”.
El impacto fue inmediato. No se trata solamente del regreso de un delantero, sino del retorno del máximo artillero auriazul en la era profesional de AFA, dueño de 105 goles con la camiseta canalla y protagonista de algunos de los capítulos más intensos de la historia reciente del club. Ruben vuelve como jugador libre, convencido de que todavía tiene algo más para dar y con un objetivo claro en el horizonte: disputar una nueva Copa Libertadores.
El delantero había anunciado su retiro el 14 de diciembre de 2024, tras el cierre de la temporada ante Belgrano. Fue su segunda despedida, luego de una primera salida en mayo de 2022. En ambas ocasiones el adiós pareció definitivo. Sin embargo, la pasión por competir y la posibilidad de compartir equipo con Ángel Di María terminaron inclinando la balanza.
La presencia del Fideo en el actual plantel no es un dato menor. En su anterior regreso, Ruben no pudo coincidir con él, ya que el campeón del mundo no logró concretar su vuelta por cuestiones vinculadas a la seguridad familiar. Esta vez el escenario es distinto. Veinte años después de aquella primera experiencia continental juntos, los caminos vuelven a cruzarse.
En 2006, Rosario Central integró el Grupo 7 de la Copa Libertadores junto a Palmeiras, Atlético Nacional y Cerro Porteño. Ruben, con apenas 20 años, fue titular en cinco de los seis partidos y convirtió tres goles: uno ante Palmeiras en Arroyito y dos frente a Cerro Porteño en Asunción. Di María comenzaba a dar sus primeros pasos en Primera División y sumó minutos en cuatro encuentros. No alcanzó para avanzar de fase, pero aquella participación marcó el inicio internacional de ambos y selló un vínculo futbolístico que ahora tendrá una nueva oportunidad.
A lo largo de su carrera, Ruben disputó cuatro ediciones de la Libertadores: dos con Central (2006 y 2016), una con River Plate (2007) y otra con Atlético Paranaense (2019). En total acumula 27 partidos y 17 goles en la competencia. Con la camiseta auriazul convirtió 11 tantos en 14 presentaciones en el certamen, registro que lo ubica entre los máximos goleadores del club en torneos continentales.
Su segundo ciclo en Central, iniciado en 2015 bajo la conducción de Eduardo Coudet, fue el más productivo y el que terminó de consolidarlo como símbolo. Entre 2015 y 2019 convirtió 53 goles, lideró campañas competitivas en torneos locales y fue pieza clave en la identidad ofensiva de aquel equipo. Luego pasó por el fútbol brasileño y, tras su retiro, el club siempre mantuvo la puerta abierta.
Ahora el contexto es diferente. El equipo atraviesa una etapa de renovación bajo la conducción de Almirón y cuenta con delanteros de peso como Alejo Véliz y Enzo Copetti, además del juvenil Fabricio Oviedo. Ruben deberá ponerse a punto físicamente en el predio de Arroyo Seco y competir por un lugar en un esquema que busca equilibrio y contundencia.



Nacido en Fray Luis Beltrán, debutó profesionalmente el 25 de agosto de 2004 bajo la dirección técnica de Don Ángel Tulio Zof, en un empate frente a Quilmes. Desde entonces construyó una trayectoria que incluyó pasos por River, Villarreal, Dinamo Kiev, Evian y Atlético Paranaense, pero siempre con Central como eje emocional y deportivo.
Su historia en el club estuvo marcada por despedidas y regresos, goles decisivos y una identificación profunda con la camiseta. En junio de 2024, en lo que parecía una aparición aislada, disputó un encuentro ante Lanús y marcó el gol del empate en tiempo adicional, un gesto que reavivó la conexión con los hinchas. Aquella escena hoy adquiere otro sentido.
El regreso de Marco Ruben no es solo una incorporación más en el mercado de pases. Es la vuelta de un emblema que desafía al tiempo y a la lógica del retiro para intentar escribir un nuevo capítulo. En Arroyito la expectativa crece: el máximo goleador histórico vuelve a ponerse la auriazul y la ilusión se renueva con el sueño continental como telón de fondo.


