Rosario Central volvió a la Copa Libertadores con una mezcla de ilusión, empuje y frustración. En su estreno en el Grupo H, el equipo de Jorge Almirón igualó sin goles ante Independiente del Valle en el Gigante de Arroyito, en un partido que dejó sensaciones encontradas: dominio territorial, situaciones claras y una falta de eficacia que le impidió arrancar con triunfo.
El equipo de Jorge Almirón tuvo un inicio incómodo en el Gigante y debió sostenerse en Jeremías Ledesma para no arrancar en desventaja. La visita tomó la iniciativa, manejó mejor la pelota y generó las primeras situaciones claras: la primera fue de Daykol Romero, que remató desde el borde del área antes de los 5′ y el desvió en Gastón Ávila salió al lado del palo.
Luego, a los 9′, un remate lejano de Jordy Alcívar que obligó a intervenir al arquero canalla y luego con una doble tapada clave ante Perelló y Loor, con un pique previo muy complicado que logró sacar al corner. Incluso, el propio Perelló tuvo una chance inmejorable dentro del área que se fue por encima del travesaño.
Al Canalla le costó afirmarse en la mitad de la cancha y encontrar circuitos de juego. Ángel Di María, en su regreso tras la lesión, mostró falta de ritmo y precisión, con dificultades para conectarse y liderar la posesión. Central, sin claridad, recurrió en varios pasajes al pelotazo largo ante un rival bien plantado y ordenado.
Las primeras aproximaciones del local fueron aisladas. Un intento lejano de Alejo Véliz de entrada y, más adelante, una jugada que nació en los pies de Jaminton Campaz —el más activo del equipo— terminó con un centro que no llegó a conectar el propio Véliz en el área a los 17′. Recién promediando la primera parte, Central logró inquietar con mayor peligro: a los 26′, tras un centro de Campaz, Enzo Giménez capturó un rebote y sacó un zurdazo que fue tapado en partida doble por el arquero Aldair Quintana, en una de las más claras del local.
Con el correr de los minutos, el trámite se emparejó. Di María tuvo participación en una pelota parada que derivó en un remate de Vicente Pizarro dentro del área y luego probó el campeón del mundo con un toque de zurda de tres dedos que terminó en las manos del arquero. Sin embargo, el equipo siguió mostrando imprecisiones y le costó sostener posesiones largas.
En el tramo final, el partido se volvió más abierto. Carlos González, ex Newell’s, probó desde afuera tras una jugada individual y más tarde volvió a tener una clara tras un desborde de Perelló que no logró definir con precisión en el corazón del área local. Del lado de Central, hubo un cabezazo de Véliz tras una recuperación alta y una de las mejores acciones de Di María, que encaró por el medio y tocó para Pizarro, cuyo remate cruzado se fue desviado.


El segundo tiempo marcó un quiebre. Central salió decidido, adelantó sus líneas y encontró en Campaz y Véliz sus principales armas ofensivas. Incluso llegó al gol, pero fue correctamente anulado por posición adelantada. A partir de allí, el equipo se adueñó del partido, más aún tras la expulsión de Junior Sornoza en el conjunto ecuatoriano por una agresión.
Con un hombre de más y el respaldo de su gente, Central empujó con insistencia. Generó una seguidilla de situaciones claras: cabezazos de Véliz, remates de Campaz, intervenciones en el área y múltiples centros de Di María. Sin embargo, se encontró con una gran actuación del arquero Aldair Quintana, figura de la noche, y con su propia falta de contundencia en los metros finales.
En el tramo final, el partido se jugó prácticamente en campo visitante. Almirón movió el banco, sumó presencia ofensiva con Enzo Copetti y hasta Carlos Quintana y buscó hasta el último minuto, pero la historia no se modificó. Incluso, Independiente del Valle tuvo una contra clara en el cierre que pudo haber cambiado todo.
El empate dejó a Central con la sensación de haber dejado pasar una oportunidad. Mostró carácter, empuje y momentos de buen juego, pero también evidenció una deuda clave: la eficacia. En una Copa Libertadores que no da margen, el Canalla sabe que deberá ajustar la puntería si quiere ser protagonista.
