Central se clasificó este miércoles a las semifinales del Torneo Apertura 2026 después de derrotar 2-1 a Racing en el Gigante de Arroyito, en un partido intenso, áspero y cargado de tensión que recién se resolvió en el segundo tiempo suplementario. El equipo de Jorge Almirón estuvo abajo en el marcador, encontró el empate a través de Gastón Ávila y terminó quedándose con la serie gracias a un gol de Enzo Copetti, que volvió a desatar la locura canalla con la ley del ex. Espera en su llave al ganador del cruce entre River y Gimnasia de La Plata.
En un estadio colmado y con clima de final desde la previa, Central debió trabajar muchísimo para doblegar a una Academia que fue inteligente durante buena parte de la noche, que golpeó primero y que incluso resistió durante largos pasajes con un hombre menos y luego con nueve futbolistas. Racing tuvo en Facundo Cambeses a una de las grandes figuras del encuentro, pero terminó cediendo ante el empuje auriazul y el desgaste físico acumulado.
El inicio mostró exactamente el tipo de partido que se esperaba: fricción, pierna fuerte y pocas situaciones claras. Copetti y Marcos Rojo protagonizaron rápidamente varios cruces, mientras que Maravilla Martínez quedó golpeado en distintas acciones aéreas. Racing salió a presionar alto y logró incomodar la salida de Central, que tardó varios minutos en encontrar fluidez y casi no pudo conectar a Ángel Di María durante el primer tramo.
La primera situación importante llegó a los 17 minutos, cuando Tomás Conechny filtró un gran pase para Baltasar Rodríguez y Jeremías Ledesma respondió con una salida decisiva para evitar el gol visitante. Central reaccionó cerca de la media hora con sus mejores minutos del primer tiempo: Vicente Pizarro habilitó a Copetti, que buscó el pase atrás, y luego Enzo Giménez armó una acción que terminó con una tijera de Agustín Sández apenas por encima del travesaño.
Sin embargo, cuando el desarrollo parecía equilibrado, Racing golpeó con contundencia. A los 40 minutos, Matías Zaracho —el más claro de la visita en la primera mitad— inició la jugada, Maravilla Martínez la cruzó dentro del área y el propio Zaracho apareció por el segundo palo para definir cruzado entre las piernas de Ledesma y poner el 1-0. El VAR revisó la acción por una posición fina de Maravilla, pero finalmente Darío Herrera convalidó el tanto.
El gol profundizó los nervios de Central, que se fue al descanso entre el murmullo y el clásico “movete Canalla, movete” bajando desde las tribunas. Racing, mientras tanto, cerró una primera parte muy sólida defensivamente, sosteniéndose en la firmeza de Rojo y Santiago Sosa y controlando bastante bien el juego aéreo auriazul.
El segundo tiempo cambió definitivamente el tono del partido. Central salió decidido a empatarlo y rápidamente tuvo una gran polémica: a los cinco minutos, Alejo Véliz marcó de taco tras un centro de Copetti, pero el VAR anuló el gol por una posición adelantada milimétrica del delantero. La revisión se extendió durante varios minutos y aumentó aún más la tensión en Arroyito.
A partir de ahí el equipo de Almirón creció empujado por Di María y las pelotas detenidas. Cambeses comenzó a transformarse en figura tapando un cabezazo de Copetti y luego un tiro libre venenoso de Fideo. Racing ya no tenía la misma frescura y empezó a retroceder demasiado cerca de su arquero.
El empate llegó a los 19 minutos del complemento. Di María ejecutó rápido un centro al primer palo y Gastón Ávila anticipó a todos con un cabezazo letal para el 1-1. El Gigante explotó en un desahogo enorme y Central tomó definitivamente el control emocional del encuentro.
El escenario terminó de modificarse a los 29 minutos, cuando Maravilla Martínez vio la roja después de que Herrera revisara en el VAR un golpe sobre Coronel. Racing quedó con diez hombres y Central fue con todo en busca de la clasificación. Otra vez apareció Cambeses para sostener a la Academia: le tapó un mano a mano a Di María y después una doble chance clarísima a Ovando.
Aun con un jugador más, al Canalla le costó romper el bloque defensivo visitante y el partido se fue al alargue. Allí el desgaste empezó a sentirse de manera evidente, especialmente en Racing, que además sufrió una nueva expulsión: Marco Di Césare recibió la segunda amarilla por una dura infracción sobre Copetti y dejó a los de Costas con nueve futbolistas.
Central acumuló centros y pelotas detenidas, pero le faltó claridad hasta que llegó uno de los momentos más esperados de la noche. En el arranque del segundo tiempo suplementario ingresó Marco Ruben y el Gigante lo recibió al grito de “Marco, Marco”. El goleador histórico volvió oficialmente a jugar después de su regreso del retiro.
Apenas habían pasado 50 segundos del segundo suplementario cuando Copetti intentó filtrar inicialmente un pase para Ruben, capturó el rebote y sacó un derechazo esquinado que sorprendió al Cambeses y estableció el 2-1. Ley del ex, explosión total en Arroyito y abrazo interminable. Copetti volvió a ser la carta de gol y ratificó su buen presente en un tramo trascendental del semestre.
Con la ventaja a favor y dos hombres más, Central manejó los últimos minutos haciendo correr la pelota mientras Racing empujaba con orgullo, ya sin demasiadas fuerzas. El pitazo final encontró al Gigante convertido en una fiesta: el Canalla sufrió, remontó y terminó sellando la clasificación para seguir soñando con el título.
