Rosario conmemoró este miércoles el 174° aniversario de su declaración como ciudad con un acto atravesado por la reciente consagración de la autonomía municipal. La ceremonia se realizó en la Galería de Honor de las Banderas de América del Monumento Nacional a la Bandera, debido a las condiciones climáticas, y fue encabezada por el intendente Pablo Javkin.
“Este no es un 5 de agosto más. Conmemoramos este día siendo al fin, de una vez y para siempre, la Ciudad Autónoma de Rosario”, afirmó el mandatario. En su discurso vinculó la nueva etapa institucional con el legado de dirigentes históricos, ex intendentes y generaciones de rosarinos que participaron en la construcción y el crecimiento de la ciudad.
Javkin destacó como un rasgo identitario la ausencia de un fundador y definió a Rosario como una ciudad que se hizo a sí misma. También repasó distintas adversidades atravesadas a lo largo de su historia, entre ellas epidemias, incendios, inundaciones y disputas con el poder central. “Resignarse no está en nuestros genes”, sostuvo.
“Hoy, con la autonomía, empezamos a escribir el futuro con el mismo espíritu de lucha de nuestros antepasados. Estamos acá porque somos protagonistas de nuestra historia y porque estamos listos para dar el paso que viene. Estamos acá porque Rosario está de vuelta y porque nunca la van a poder parar”, apuntó.
El intendente reivindicó además el peso de la industria, el campo y el sistema portuario dentro del desarrollo económico local. En ese marco, volvió a definir a Rosario como “la capital del interior productivo” y destacó su lugar dentro del complejo agroexportador. También mencionó la construcción del sistema de salud pública, el aporte de las universidades y la producción cultural y deportiva.
Uno de los tramos centrales del discurso estuvo dedicado a la crisis de violencia que atravesó la ciudad. Javkin recordó “el ataque feroz de las mafias” y cuestionó la falta de respuestas que, según expresó, existió durante los momentos más críticos. Frente a ese escenario, señaló que Rosario logró recuperar actividades, espacios públicos y una agenda de eventos que había quedado afectada.
Como señales de esa recuperación, enumeró el crecimiento del turismo, las convocatorias masivas en el Monumento a la Bandera y la ejecución de obras en calles, avenidas, parques y barrios. “Rosario está de vuelta”, afirmó, antes de señalar que la autonomía permitirá comenzar a definir una nueva estructura institucional para la ciudad.
Durante la ceremonia también habló el escritor y periodista Miguel Culaciati, nieto del ex intendente del mismo nombre. En su intervención calificó la declaración de Rosario como ciudad como “un hecho bisagra” y recordó que, en 1852, se trataba de una pequeña villa que comenzó a crecer rápidamente a partir de la libre navegación de los ríos y la expansión de su puerto.
Culaciati señaló que, durante los 50 años posteriores a aquella declaración, Rosario multiplicó por 30 su población y recibió una importante corriente inmigratoria. A partir de ese recorrido, consideró que el desarrollo de una comunidad depende de su capacidad para reconocer las oportunidades y construir objetivos compartidos.
El 5 de agosto de 1852, el gobernador santafesino Domingo Crespo promulgó la ley que elevó a la entonces Villa del Rosario a la categoría de ciudad. La medida, sumada a la apertura de los ríos impulsada por Justo José de Urquiza, favoreció la expansión del puerto y convirtió a Rosario en uno de los principales centros económicos de la Confederación Argentina.
Del acto participaron autoridades provinciales y municipales, legisladores, representantes del Poder Judicial, integrantes de las Fuerzas Armadas y de seguridad, excombatientes de Malvinas, referentes de universidades, escuelas, colectividades, sindicatos, vecinales e instituciones dedicadas a la investigación y preservación de la historia rosarina.
