martes 28 julio 2026

El valor del entorno: arte, juego y salud se fusionan en el Hospital de Día Oncohematológico del Vilela

El nuevo Hospital de Día Oncohematológico del Hospital de Niños Víctor J. Vilela incorporó una serie de intervenciones artísticas y lúdicas destinadas a transformar la experiencia de las infancias y sus familias durante los tratamientos. La propuesta combina ilustraciones, juegos y mobiliario especialmente diseñado para un sector pediátrico de alta complejidad.

El espacio, ubicado entre el primero y el segundo nivel del edificio de Virasoro 1855, comenzó a funcionar en mayo. Allí se realizan extracciones de sangre, transfusiones de hemoderivados, infusiones de quimioterapia y otros procedimientos ambulatorios para pacientes oncohematológicos.

El diseño estuvo a cargo del arquitecto rosarino Lequi Moreno, convocado por el equipo responsable de la remodelación. La propuesta fue elaborada junto con profesionales del hospital, integrantes de Arquitectura Hospitalaria, personal de la sala de juegos y trabajadores vinculados al funcionamiento cotidiano del sector.

A ese proceso se sumó la ilustradora Lua Manguito, encargada de crear los murales y parte de los elementos recreativos. Entre las piezas distribuidas en las salas aparecen juegos de memoria, rompecabezas, láminas para colorear y distintos personajes que acompañan el recorrido por el establecimiento.

Uno de ellos es Cosito, una figura creada por la artista mientras cursaba la Tecnicatura en Artes Visuales. El personaje aparece en paredes y otros rincones del Hospital de Día como una presencia que atraviesa diferentes escenas y situaciones. “Representa mucho la ternura. Algo de esa calma y esa templanza lo lleva con ternura”, explicó Manguito.

La intervención también trabaja sobre la percepción del tiempo. Las paredes, los techos y los ascensores fueron ambientados con referencias a las estaciones del año, con la intención de proponer un recorrido visual que acompañe las horas de permanencia en el hospital. “Es un espacio artísticamente pensado para esas infancias y esas familias, para que la espera sea un poco más linda y llevadera”, señaló la ilustradora. Según explicó, cada elemento fue creado teniendo en cuenta la curiosidad de las niñas y los niños que observan y recorren diariamente las salas.



El mobiliario fue construido a medida por un herrero y un carpintero que participaron del proyecto. Las salas cuentan con mesas semicirculares de diferentes tamaños que pueden trasladarse y combinarse según las necesidades de cada momento. También se colocaron sillas con pizarras magnéticas en el respaldo, sobre las cuales los pacientes pueden dibujar.

La flexibilidad de los objetos permite modificar la distribución de los ambientes sin interferir en la circulación de pacientes, familiares y personal sanitario. Las decisiones de diseño también tuvieron en cuenta la accesibilidad y el funcionamiento cotidiano de un área que registra un movimiento constante de personas.

En la planta alta, donde algunos pacientes atraviesan tratamientos que requieren un mayor grado de aislamiento, las mesas pueden utilizarse como bandejas y acercarse directamente hasta los sillones o las camillas. Además, se entregan manteles individuales ilustrados para colorear y los ventanales fueron preparados para que las infancias puedan intervenirlos con dibujos.

Las características del área obligaron a compatibilizar la propuesta artística con estrictas condiciones de higiene. Al tratarse de pacientes con vulnerabilidad inmunológica, los juguetes, muebles y superficies deben soportar una limpieza y desinfección frecuentes. Por ese motivo, se eligieron materiales resistentes a los productos químicos utilizados en el sector.

Las primeras respuestas comenzaron a aparecer desde la puesta en funcionamiento del espacio. Manguito recibió fotografías de dibujos realizados por pacientes que reprodujeron a Cosito, mientras que Moreno destacó que, en cada visita, encuentra las mesas dispuestas de distintas maneras y las pizarras de las sillas nuevamente intervenidas.

“Si están jugando en la mesa, si sucede lo que imaginaba o algo que no imaginaba, significa que funciona”, consideró el arquitecto. La apropiación de los objetos por parte de las infancias fue uno de los aspectos centrales de una propuesta concebida para que el juego pueda integrarse a la espera y al proceso de atención.

La construcción del Hospital de Día permitió incorporar 200 metros cuadrados al Vilela. La obra incluyó trabajos civiles, mobiliario, un ascensor, equipamiento médico y electrodomésticos, con una inversión total de $1.021.212.748,10. Del presupuesto general, la Municipalidad de Rosario aportó $372.135.931,10 y la Fundación Hospital de Niños Víctor J. Vilela destinó $192.959.120,24. Los restantes $456.117.696,76 fueron reunidos mediante la campaña solidaria impulsada por Santiago Maratea desde agosto de 2024.

La colecta recibió aportes voluntarios y anónimos de 166.598 personas. Esa suma permitió completar el financiamiento de un espacio que amplió la capacidad de atención del hospital y concentró en un mismo sector diferentes procedimientos destinados a pacientes pediátricos oncohematológicos.


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