Una encomienda con material explosivo enviada a una clínica de neurorrehabilitación del barrio del Abasto generó este miércoles una escena de alta tensión en el macrocentro. El hallazgo activó un operativo de seguridad que se extendió por más de cuatro horas en la zona de Paraguay al 2000 y obligó a realizar una detonación controlada en la vía pública para neutralizar el riesgo.
El episodio comenzó cerca de las 16, a partir de un llamado al 911 que alertó sobre un paquete sospechoso dentro de un pasillo vinculado a la institución. En pocos minutos se desplegó un amplio dispositivo policial con intervención de la Brigada de Explosivos y la sección Caninos, que trabajaron sobre el objeto bajo estrictos protocolos de seguridad.
La perra rastreadora Campari, entrenada para la detección de explosivos, marcó de manera positiva la presencia de sustancias peligrosas mediante la técnica de “marcación a distancia”, confirmada en dos oportunidades por sus guías. Esa verificación técnica terminó de definir el procedimiento: evitar cualquier manipulación directa y avanzar con una detonación controlada.
La encomienda, que había llegado como un envío común, contenía una caja negra con un paquete de cigarrillos en su interior, reforzado con cinta de embalar. Según confirmaron fuentes oficiales, estaba dirigida a una persona con funciones dentro de la clínica y vínculos con otra entidad reconocida de la ciudad, un dato que ahora forma parte de la investigación.
Ante la confirmación del riesgo, especialistas en explosivos ejecutaron la detonación bajo condiciones controladas. El procedimiento no dejó heridos ni provocó daños materiales en el edificio. Los restos del artefacto fueron recolectados para su análisis pericial y serán incorporados a la causa judicial.
Durante el operativo, efectivos policiales dispusieron un corte total de tránsito en la intersección de Paraguay e Ituzaingó y delimitó un perímetro de seguridad. A pesar de la gravedad de la situación, no se evacuó a los pacientes internados: se priorizó el resguardo del entorno inmediato y la circulación externa. Familiares que aguardaban visitas debieron permanecer en la vereda opuesta hasta la finalización del procedimiento, cerca de las 20.
Por el momento no hay una hipótesis definida sobre el origen ni el móvil del envío. Las autoridades indicaron que no se registraban amenazas previas vinculadas ni a la institución ni al destinatario. La investigación quedó en manos de la Fiscalía, que aguardará los resultados de los estudios químicos para avanzar en la identificación del material y reconstruir la trazabilidad de la encomienda.
Cerca de las 21, tras concluir las tareas, el operativo se levantó y la zona recuperó su dinámica habitual, aunque con un fuerte impacto en vecinos y trabajadores del área, que siguieron de cerca un procedimiento poco frecuente en las calles del barrio.
Fuentes: Telenoche (El Tres), Rosario3.com y corresponsal.
