El Campo de la Gloria volvió a ser escenario de un gesto cargado de símbolos. Allí, donde el 3 de febrero de 1813 José de San Martín dio el único combate de su carrera militar en suelo argentino, el presidente Javier Milei encabezó este sábado el acto central por el 213° aniversario del Combate de San Lorenzo.
Milei llegó al predio con el acto ya en marcha. Caminó algunos metros observando el lugar, saludando de manera dispersa, hasta que desde una tribuna comenzaron a corear su nombre. Cuando el locutor anunció a la diputada nacional Romina Diez, el sector libertario explotó y el presidente respondió con brazos en alto y una reacción poco habitual para un acto protocolar: corrió hacia la tribuna, chocó palmas y se dejó abrazar por su militancia.
El gobierno nacional venía de atravesar días difíciles. La renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, luego de la decisión oficial de postergar una nueva fórmula de medición de inflación, encendió alarmas sobre la credibilidad de uno de los principales logros que Milei exhibe desde su llegada al poder. A eso se sumaron las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, reivindicando el consumo de productos importados en medio de una fuerte caída del sector textil y con índices de pobreza cercanos al 30%. Tampoco ayudó la creación de una ‘Oficina Oficial de Respuestas’, leída por amplios sectores como un intento defensivo frente a cuestionamientos que el Ejecutivo aún no logró disipar, como el caso Libra o las denuncias en la Agencia Nacional de Discapacidad.
En ese contexto, San Lorenzo apareció como una oportunidad. La fecha no suele ocupar un lugar central en la agenda presidencial: de hecho, el último jefe de Estado que había participado del acto fue Fernando de la Rúa, en el 2000. Milei decidió romper esa lógica y dotar la conmemoración de un contenido simbólico fuerte.
El objetivo estaba claro desde el inicio: devolver el sable corvo de San Martín al Regimiento de Granaderos a Caballo, una decisión que ya había generado controversias previas, pero que el presidente convirtió en el eje de su presencia.
El arribo fue en helicóptero desde Rosario, tras aterrizar en el aeropuerto local. Milei ingresó al Campo de la Gloria acompañado por su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el vocero presidencial Manuel Adorni; el presidente de la Cámara de Diputados nacional, Martín Menem; y funcionarios del gabinete nacional. En el palco principal lo esperaban el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y el intendente de San Lorenzo, Leonardo Raimundo.

La organización del acto respetó el formato tradicional: recreación histórica del combate, carga de caballería, desfile militar y evocación del sargento Cabral. Sin embargo, hubo una diferencia central respecto de otros años: Milei fue el único orador. Ni Pullaro ni Raimundo tuvieron posibilidad de tomar la palabra. Además, desde las tribunas libertarias bajaron silbidos dirigidos a las autoridades locales y provinciales.
En su discurso, el presidente optó por un tono mayormente institucional. Definió la restitución del sable como “un acto de justicia histórica” y reconstruyó su recorrido desde la gesta sanmartiniana hasta la actualidad. Solo en un tramo apareció el Milei confrontativo: recordó los robos del sable durante los años setenta y utilizó ese episodio para cuestionar a la oposición, acusándola de desprestigiar a las Fuerzas Armadas y de haber empobrecido al país.
El cierre volvió a la épica. Milei habló del sable corvo como una reliquia que “porta el alma de la Nación” y sostuvo que su resguardo simboliza la vigencia del proyecto independentista. Un error no pasó inadvertido: al mencionar el aniversario del combate habló de 123 años en lugar de 213. El mismo equívoco se repitió en el discurso escrito que luego difundió Casa Rosada.
La visita presidencial se dio, además, en un momento de relación tensa con el gobierno santafesino. Pullaro viene reclamando mayor presencia nacional en infraestructura y cuestionando el abandono de rutas clave para la producción. Pese a eso, mantuvo una postura institucional: asistió al Pacto de Mayo, acompañó leyes en el Congreso y declaró a Milei ‘huésped de honor’ de la provincia.
Desde el oficialismo nacional, el gesto no tuvo reciprocidad visible. De hecho, en las horas previas al acto, el gobernador fue blanco de una ofensiva digital libertaria. Distintas cuentas lo acusaron de haber perdido recursos al no traer al país un crédito tomado en el exterior para obra pública. Romina Diez, Caputo y el propio Milei replicaron esas críticas en redes sociales. No hubo reunión bilateral, aunque en el palco compartieron breves intercambios.
Pullaro, en su intervención institucional fuera del micrófono central, eligió otro registro. Reivindicó la figura de San Martín y llamó a que su coraje inspire las “batallas actuales”, vinculadas al combate contra el delito organizado y al fortalecimiento de la educación y la producción.
El presidente pareció construir en San Lorenzo una escena de respaldo militante, una dosis de épica y una imagen de liderazgo en un momento sensible para su gestión. En la antesala de semanas clave en el Congreso, con debates como la reforma laboral y la ley penal juvenil, Milei se permitió un respiro.

