El Banco Central de la República Argentina anunció que, a partir del 1° de enero de 2026, las bandas de flotación del dólar se actualizarán mensualmente en función de la inflación. La medida forma parte de una nueva etapa del programa monetario y estará acompañada por una estrategia de acumulación de reservas que podría implicar compras de hasta USD 17.000 millones, si se consolida la demanda de dinero.
Según informó la autoridad monetaria, el techo y el piso de la banda cambiaria evolucionarán cada mes al ritmo del último dato de inflación publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). En noviembre, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) fue del 2,5%, por encima del 2,3% registrado en octubre, lo que anticipa que el ajuste de las bandas será superior al esquema actual de corrección del 1% mensual.
La decisión se enmarca en el documento oficial titulado “Profundización del esquema de agregados monetarios. Fase de re-monetización 2026”, cuyo objetivo central es consolidar la estabilidad de precios y avanzar en la convergencia de la inflación local hacia niveles internacionales.
En paralelo, el BCRA, conducido por Santiago Bausili, delineó una estrategia para reforzar las reservas internacionales, una de las principales preocupaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI). El plan está vinculado al comportamiento de la demanda de dinero y al nivel de liquidez del mercado cambiario.
La proyección oficial prevé expandir la base monetaria desde el 4,2% del Producto Bruto Interno (PBI) actual hasta el 4,8% hacia fines de 2026. Ese crecimiento se financiaría, en un escenario base, con la compra de unos USD 10.000 millones, siempre que la balanza de pagos lo permita. Si la demanda de dinero aumentara un 1% adicional del PBI, las adquisiciones podrían trepar hasta los USD 17.000 millones, sin necesidad de realizar esfuerzos sostenidos de esterilización.
El esquema de bandas cambiarias rige en la Argentina desde el 11 de abril de 2025 y estableció un rango inicial de entre $1.000 y $1.400 por dólar, dentro del cual el tipo de cambio fluctúa según la oferta y la demanda. Hasta ahora, esos límites se ajustaban mensualmente en un -1% para el piso y +1% para el techo.
Cuando el dólar toca el piso de la banda, el Banco Central vende pesos para sostener ese nivel y acumular reservas, favoreciendo la remonetización. En el techo, en cambio, compra pesos para absorber excedentes de liquidez y reducir pasivos monetarios. Dentro del rango, la autoridad monetaria puede intervenir de manera puntual para evitar episodios de volatilidad excesiva, siempre sin esterilización.
Desde el BCRA sostienen que este esquema permite una transición ordenada hacia la flotación cambiaria, al tiempo que ofrece flexibilidad para acompañar la recuperación de la demanda de dinero y fortalecer las reservas internacionales.

