El ruido de las mazas y las retroexcavadoras quebró la rutina de un lunes en la zona sur rosarina. En Piamonte al 2400, frente a los ojos de vecinos que asomaban desde las veredas y ventanas, la Policía de Santa Fe derribó un nuevo búnker de venta de drogas, una casa baja y tapiada que durante años funcionó como punto de expendio y refugio de delincuentes.
El operativo fue encabezado por el ministro de Justicia y Seguridad, Pablo Cococcioni, acompañado por el fiscal Franco Carbone del Ministerio Público de la Acusación, y se enmarcó en la Ley de Microtráfico, la herramienta provincial para desactivar estructuras del narcomenudeo.
Los vecinos contaban que la casa se había vuelto un problema constante: movimientos extraños, jóvenes armados en la puerta, motos que llegaban a toda hora y balaceras que dejaban la calle sembrada de miedo. “Era imposible vivir tranquilos, había tiros cada semana”, comentó un hombre que observaba desde enfrente, mientras las topadoras reducían a escombros las paredes que alguna vez sirvieron de resguardo para las bandas.
“Este lugar estaba asociado a violencia, a armas, a robos y al narcotráfico. Había que inactivarlo. No solo era un foco de venta de drogas, también lo usaban como escondite después de delinquir”, explicó Cococcioni, quien recordó que la zona fue territorio de influencia de Leandro “Pollo” Vinardi, vinculado históricamente a Los Monos.
Investigación y detenciones. El fiscal Carbone señaló que la investigación se inició tras una detención en flagrancia en la misma cuadra. “Conectamos ese hecho con homicidios ocurridos en 2024, balaceras en la zona y reportes constantes de venta de drogas, incluso con adolescentes usados como soldaditos. Todo eso nos permitió solicitar la demolición”, detalló. Durante el operativo, se confirmaron detenciones previas con prisión preventiva, de personas relacionadas con viejos conocidos de la Justicia rosarina.
- “Ojalá no vuelva a levantarse otro en la misma cuadra”, dijo una mujer que vive a pocos metros. Para el fiscal Carbone, el mensaje es claro: “Desde mañana, este lugar ya no va a funcionar más”.
La Ley de Microtráfico, sancionada a fines de 2023 y aplicada desde el inicio de la gestión de Maximiliano Pullaro, ya permitió inactivar unos 70 búnkers en toda la provincia. Cada demolición, aseguran las autoridades, busca no solo frenar el negocio narco sino también devolver un pedazo de tranquilidad a los barrios más castigados por la violencia urbana.


