La ciudad de Rosario quedó inmortalizada en las páginas de Marvel. En el último número de The Uncanny X-Men, publicado este miércoles, Wolverine y Ransom —el primer superhéroe argentino de la editorial— persiguen a un villano en pleno marco de la convención Crack Bang Boom, el evento de historietas que desde 2010 coloca a la ciudad en el centro de la cultura gráfica latinoamericana.
El cómic, escrito por Gail Simone y dibujado por el argentino Luciano Vecchio, sitúa a los mutantes en medio de una convención repleta de fanáticos y cosplayers. La sinopsis oficial lo describe como un “giro extraño” en el que los héroes deben distinguir entre asistentes disfrazados y verdaderos enemigos. La escena generó entusiasmo entre los lectores locales: Rosario aparece mencionada con nombre propio en una de las franquicias más populares del cómic mundial.
El guiño a la Argentina ya había comenzado en 2024, cuando Ransom —cuyo verdadero nombre es Valentín Correa— compartió un mate con Wolverine durante una misión en Buenos Aires. Aquella viñeta viral introdujo al personaje como un mutante afroargentino, hincha de Boca, con el poder de absorber energía a través de un agujero negro en su pecho y convertirla en fuerza bruta. Su historia, marcada por el abandono y la resiliencia, fue diseñada por Simone junto a los artistas David Márquez, Matthew Wilson y Vecchio.
La elección de la Crack Bang Boom como escenario refuerza el prestigio internacional de la convención rosarina. Creada en 2010 por Eduardo Risso, se consolidó como un espacio de referencia para la historieta en la región: cada agosto reúne a miles de fanáticos, editores, artistas y cosplayers, y distingue a las mejores obras con los Premios Carlos Trillo. Que Marvel la haya incluido en su saga mutante implica un reconocimiento directo al impacto cultural que la ciudad construyó en torno a la historieta.
Horas después de la publicación, el propio Vecchio compartió las viñetas en sus redes sociales, lo que multiplicó la emoción entre los seguidores. Para los rosarinos, ver a Wolverine y a un héroe argentino caminar por los pasillos de la Crack Bang Boom fue mucho más que un simple guiño: significó el ingreso de la ciudad a un escenario global donde se cruzan la cultura popular, la historieta y la identidad local.



