Este 6 de agosto se cumplen doce años de la mayor tragedia urbana que recuerda la ciudad de Rosario. A las 9.38 de la mañana de 2013, una fuga de gas provocó la explosión de un edificio de nueve pisos en Salta 2141, entre Oroño y Balcarce, en plena zona céntrica. El impacto destruyó completamente el cuerpo central del complejo y dejó en ruinas las torres laterales. La onda expansiva se sintió a varios kilómetros, se rompieron vidrios a varias cuadras a la redonda, y la ciudad entera quedó paralizada por el horror.
Veintidós personas murieron. Otras 62 resultaron heridas. Más de 230 viviendas fueron afectadas, de las cuales 204 quedaron inhabitables. La causa judicial determinó que el siniestro fue consecuencia de una fuga de gas acumulado entre el cuarto y el sexto piso, que subió por los ductos de escaleras y ascensores hasta encontrar una chispa que lo hizo detonar.
Esa mañana, varios vecinos habían denunciado un fuerte olor a gas y un silbido persistente. El portero bajó corriendo al hall y alcanzó a ver cómo el gasista que estaba trabajando en el lugar salía huyendo. Minutos después, el edificio colapsaba.
- La ciudad entera quedó paralizada. Las imágenes del derrumbe, los cuerpos rescatados entre los escombros y los días de angustia en la búsqueda de personas desaparecidas conmovieron a todo el país.
La investigación judicial reveló que la tragedia no fue un hecho fortuito, sino el resultado de una cadena de errores, omisiones y responsabilidades compartidas. El gasista Carlos García fue condenado a cuatro años de prisión por estrago culposo agravado, al haber manipulado el regulador sin cerrar correctamente la válvula de corte. Fue el único condenado: el resto de los once imputados —entre ellos personal jerárquico de Litoral Gas, técnicos, reclamistas y administradores del consorcio— fue absuelto.
En el juicio se expusieron irregularidades previas a la explosión: reportes técnicos incompletos, válvulas en mal estado, habilitaciones sin verificación integral del edificio, advertencias desatendidas. Peritajes determinaron que la válvula de bloqueo estaba “excesivamente dura” y no podía operarse manualmente en caso de emergencia. Aun así, no se consideró penalmente responsables a quienes debían garantizar que esa red estuviera en condiciones seguras.
El fallo fue confirmado en segunda instancia. La Corte Suprema de Santa Fe rechazó luego un recurso de inconstitucionalidad presentado por la familia de Débora Gianángelo, una de las víctimas fatales. Hoy, el expediente sigue su curso ante la Corte Suprema de la Nación. Esa familia es, actualmente, la única parte querellante activa en la causa penal.
“Conmemoramos la tragedia que asoló a Rosario: para no olvidar, para reclamar y resignificar la vida de 22 personas que desde ese momento no están aquí con nosotros y nosotras”, destacó un comunicado de la Asociación Salta 2141 convocando al acto.
La falta de condenas efectivas y la lentitud del proceso judicial han alimentado, año tras año, el dolor de las víctimas y de toda una ciudad que no olvida. La sensación de impunidad persiste. Muchas de las familias afectadas siguen esperando una reparación, y la pregunta por las responsabilidades no resueltas continúa vigente.


El memorial y el espacio cultural. En 2024, a once años de la tragedia, se inauguró el memorial “Salta 2141. Espacio Cultural y Educativo de la Memoria y la Música”. Se trata de un edificio público que recuerda a las 22 víctimas y a los más de 60 heridos, y que también funcionará como sede del Instituto Provincial del Profesorado de Música N.° 5932 Carlos Guastavino. El edificio cuenta con dos bloques principales, salas acústicas, baños accesibles y un subsuelo. En la planta baja funciona el memorial, diseñado como un espacio de tránsito libre y reflexión colectiva.
Este miércoles, como cada año, a las 9.38 se realiza un acto conmemorativo en la cuadra de Salta 2141, esta vez en el memorial. Doce años después, Rosario recuerda a quienes murieron, abraza a quienes sobrevivieron y vuelve a exigir justicia. Porque la memoria no alcanza si no hay verdad. Y porque la herida, todavía, sigue abierta.
Las víctimas fatales (22): Teresita Babini, Federico Balseiro, Florencia Caterina, Eraselli Clides Ceresole, Luisina Contribunale, María Esther Cuesta, Lydia D’Avolio, María Emilia Elías, Maximiliano Fornarese, Débora Gianángelo, Santiago Laguía, Beatriz López, Carlos López, Estefanía Magaz, Adriana Mattaloni, Soledad Ulián Medina, Hugo Montefusco, Domingo Oliva, Juan Natalio Pennicce, Roberto Daniel Perucchi, Ana Rizzo y Maximiliano Vesco.


