Miles de personas se movilizaron este martes por el centro de Rosario para exigir el fin de los femicidios y denunciar el desfinanciamiento de las políticas públicas de género. A una década del crimen de Chiara Páez, el reclamo sigue vigente: en la Argentina se registra un femicidio cada 31 horas.
Una década después de que el femicidio de Chiara Páez conmocionara al país y encendiera una llama colectiva bajo el grito de “Ni Una Menos”, Rosario volvió a marchar. Este martes, miles de personas se concentraron desde las 17 en la plaza 25 de Mayo y recorrieron calle Santa Fe hasta la Plaza San Martín, frente a la sede del Gobierno provincial, donde se leyó la proclama central de la movilización.
La marcha fue convocada por organizaciones feministas, sociales, sindicales, políticas, estudiantiles y de derechos humanos, con fuerte participación de mujeres jóvenes y disidencias. Este año, el eje estuvo puesto en el impacto del ajuste económico sobre los programas de prevención y asistencia en casos de violencia de género.
“Cerrar programas no es solo una decisión administrativa: es negar la humanidad de quienes los necesitan”, señalaron desde la Asamblea Lesbotransfeminista. Denunciaron el recorte de presupuesto en salud, la eliminación de dispositivos estatales de abordaje de las violencias y la falta de respuestas para mujeres, niñas y personas trans en situación de vulnerabilidad.
Uno de los símbolos más poderosos de la marcha fue una larguísima bandera blanca con los nombres de víctimas de femicidios, lesbicidios, travesticidios y transfemicidios en Rosario, la provincia y el país. La imagen recorrió las calles del microcentro mientras se escuchaban consignas como “vivas, libres y sin miedo”, “que ser mujer no nos cueste la vida” y “si mañana no estoy, quiero que griten por mí”.
La primera movilización de Ni Una Menos se realizó el 3 de junio de 2015 tras el asesinato de Chiara Páez, una adolescente de 14 años embarazada, asesinada por su novio y enterrada en el patio de la casa de los abuelos de él en la ciudad santafesina de Rufino. El caso generó una reacción social inédita, con marchas multitudinarias en todo el país.
Desde entonces, el Observatorio de las Violencias de Género “Ahora que sí nos ven” registró 2.827 femicidios en todo el territorio nacional, incluyendo 284 asesinatos vinculados. Ocho de cada diez femicidios fueron cometidos por personas del círculo íntimo o conocido de la víctima. En Santa Fe, el observatorio de Mumalá contabilizó 337 femicidios desde 2015 hasta mayo de 2025, un tercio de los cuales se relaciona con las economías delictivas.
La marcha de este martes no solo renovó el reclamo por justicia para las víctimas, sino que también denunció el debilitamiento de las políticas públicas en un contexto de crisis social. “El ajuste en áreas clave como la salud, la educación y la asistencia a las violencias no solo expone a quienes ya están en riesgo: también genera retrocesos culturales y políticos”, advirtieron desde la organización.
Como cada 3 de junio, Rosario volvió a decir presente en una lucha que no cesa. El grito colectivo de “Ni Una Menos” sigue resonando en las calles, con la fuerza intacta de quienes no se resignan a contar más nombres en las pancartas.
Fotografías: Sofía Alberti (ATE Rosario) y Mujeres Evita Rosario.
