El caso de Facundo Gorga, el nene de 10 años que murió ahogado en la pileta La Dulce del Jockey Club de Rosario en enero de 2024, suma nuevos capítulos en la búsqueda de justicia. La fiscal Mariela Oliva formalizó la imputación a los intendentes del club en los turnos mañana y tarde, Juan Carlos Díaz y Ramiro Martínez, ampliando a cinco el número de imputados vinculados con la institución.
“Confiamos y rogamos que sean imputados todos los responsables de esta cadena de negligencias”, expresó la familia del menor fallecido a través de su cuenta de Instagram @justiciaporfacu.
Estas nuevas imputaciones responden al rol de los acusados como garantes de la seguridad de los socios y sus hijos mientras hacían uso del natatorio. Según los abogados de la familia, Víctor Corvalán y Evelyn Quain, aún resta completar el listado de responsables. Solicitan que sean citados el presidente del club, Charles Roberts, junto al vicepresidente Diego Cripovich, el secretario general Carlos María Félix Linari Micheletti, el tesorero Luciano Walter Magri y el vocal Jorge Sánchez Almeyra, presidente del Country donde ocurrió la tragedia. Además, apuntan al gerente general Luis Luzzini por su posible implicancia.
Los representantes legales de la familia Gorga sostienen que miembros de la directiva estaban al tanto de las irregularidades que derivaron en el trágico episodio. “Testimonios indican que hubo advertencias previas sobre el ducto que succionó a Facu. En un caso, incluso se sancionó a un socio que intentó bloquearlo con un toallón, y otro reportó que también sufrió una succión similar, aunque sus alertas no recibieron respuesta”, afirmó Corvalán.
Una muerte evitable. Facundo Gorga perdió la vida el 2 de enero de 2024, cuando quedó atrapado bajo el agua en una pileta del Jockey Club. Sus piernas fueron succionadas por un ducto de filtrado con una potencia mucho mayor a la permitida, que carecía de rejilla protectora. Aunque numerosos adultos intentaron rescatarlo, solo fue posible liberar al niño tras apagar la bomba, minutos después de su inmersión.
La familia de Facundo insiste en que no se trató de un accidente: “Fue un homicidio, una muerte anunciada y prevenible, porque los máximos responsables del club sabían lo que ocurría y no hicieron nada”, señalaron María José Chena y Gabriel Gorga, padres de la víctima.
A un año de la tragedia, la desolación marca sus vidas. “Antes del 2 de enero teníamos una vida. Ahora soy una sombra”, expresó Gabriel. Sin embargo, su confianza en el equipo legal que lleva adelante la causa le da la fuerza para seguir adelante. “Se va a hacer justicia, lo sé”, concluyó.
