Tres jóvenes de 24, 20 y 18 años fueron imputados por mantener secuestrado a un adolescente en situación de vulneración social para obligarlo a vender drogas en una casilla ubicada Larralde y bulevar Seguí, en la zona sudoeste de Rosario. El caso tomó trascendencia pública el martes 4 de junio tras una denuncia anónima al 911 que alertó sobre la presencia de un chico menor de edad que estaba retenido en una casilla precaria donde sus captores lo golpeaban y le causaron quemaduras en distintas partes del cuerpo.
El juez de 1ª Instancia Alejandro Negroni imputó formalmente a M. C., R. G. y R. U., quienes fueron detenidos en esa oportunidad, como autores de los delitos de privación ilegal de la libertad agravada por ser la víctima menor de edad y alevosa por haber sido cometida con el concurso de dos o más personas. También les endilgó encubrimiento, y en el mismo dictamen que se conoció este miércoles, el magistrado los dejó en prisión preventiva por el tiempo máximo que rige por ley.
En la audiencia imputativa que se realizó este martes, el fiscal de la Unidad de Flagrancia Sebastián Narvaja les atribuyó a los tres acusados “en un contexto de venta de estupefacientes realizada de manera individual en el Barrio Los Olivos en el período comprendido entre mayo y junio de este año, haber utilizado a un menor de 15 años edad que se encontraba en una situación de gran vulnerabilidad social y económica para que vendiera estupefacientes en ese lugar”.
- Durante esta parte de la investigación, el fiscal Sebastián Narvaja estableció que los tres acusados le entregaban al chico “una bolsa con cien envoltorios de drogas para que los comercializara, a cambio de lo cual se le abonaba una suma de dinero de acuerdo a la cantidad de droga que lograba vender”.
“El 4 de junio alrededor de las 16.30, personal del Comando Radioeléctrico, de la Policía de Acción Táctica y de la Brigada Motorizada irrumpieron en el lugar y encontraron a la víctima en la habitación donde la tenían en cautiverio, con el rostro lastimado, con quemaduras en las manos y en mal estado en general por golpes”, describió el fiscal.
Para remarcar su acusación, Narvaja señaló que durante los días en los que el menor estuvo retenido contra su voluntad, “los imputados mantuvieron el control del encierro sometiéndolo en forma violenta, situación que cesó cuando intervino personal policial”. El fiscal le atribuyó a los tres imputados haberle causado al chico quemaduras en manos, cara, abdomen y muslo, volcando una sustancia plástica en el cuerpo del joven. Asimismo, mediante golpes con el seguro de una motocicleta, puntapié y puñetazos le causaron un traumatismo facial, con corte de labio superior.
Además del secuestro y los golpes al menor, los tres acusados también recibieron imputaciones por encubrimiento porque, al ser detenidos, la policía halló en su poder, en una construcción lindera a la casa, cuatro motos de mediana cilindrada que figuraban como robadas entre mayo y junio de este año.
