Frente al clima de violencia en Rosario, el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, optó por no desplazarse a Buenos Aires este viernes, cancelando así su encuentro previsto con el presidente Javier Milei y otros líderes provinciales para abordar puntos clave del denominado «Pacto de Mayo». En su lugar, la vicegobernadora Gisela Scaglia asistirá en representación de la provincia.
Rosario ha sido escenario de una serie de violentos incidentes desde la noche del martes hasta el jueves, incluyendo el asesinato de dos taxistas con balas pertenecientes a la policía de Santa Fe, el ataque a un autobús que resultó en un conductor gravemente herido, un ataque a tiros contra una comisaría y un taxi incendiado. Estos actos de violencia siguen a la difusión por parte del gobierno provincial de una foto al estilo de la controvertida imagen de Nayib Bukele, mostrando a reclusos de la prisión de Piñero en condiciones degradantes.
La vicegobernadora Scaglia, en una entrevista con Radio 2, indicó que, aunque existe la posibilidad de que el gobernador asista a Buenos Aires si surge algún anuncio importante, la prioridad es mantenerse en Rosario ante la crítica situación de seguridad. Además, anticipó que solicitarán un mayor respaldo de fuerzas federales para la ciudad.
Esta decisión se toma en el contexto de una convocatoria realizada por el presidente Milei para que los gobernadores se reúnan el próximo 25 de mayo en Córdoba, con el objetivo de firmar un acuerdo que defina los lineamientos del nuevo modelo económico argentino. Como condición para este pacto, el gobierno nacional ha pedido la aprobación de la Ley de Bases, prometiendo a cambio beneficios fiscales para las provincias.
Inicialmente, Pullaro estaba entre los gobernadores invitados a negociar los términos del «Pacto de Mayo» y la Ley de Bases en la Casa Rosada este viernes. Sin embargo, la reciente ola de violencia en Rosario lo ha llevado a permanecer en la provincia para supervisar la situación de seguridad, especialmente tras revelarse que los asesinatos de los taxistas fueron cometidos con munición de la Policía de Santa Fe, un detalle alarmante que aún no ha sido comentado oficialmente por las autoridades.
