Uriel Luciano Cantero, alias “Lucho”, hijo del asesinado líder de Los Monos Claudio “Pájaro” Cantero y de Lorena Verdún, fue imputado este viernes junto a su pareja por diversas extorsiones y amenazas hechas mediante llamados, mensajes de redes sociales y balaceras. Concretamente, fueron imputados por tentativa de extorsión en concurso ideal con amenazas calificadas.
Lucho Cantero está detenido (con prisión preventiva desde enero pasado) como instigador de un crimen y tenencia de armas de fuego. En cambio, a la joven Erica B. se le revocó la domiciliaria dictada en causa previa y pasó a estar bajo prisión preventiva efectiva.
El juez Hernan Postma validó de esa manera las acusaciones del fiscal Franco Carbone, quien les atribuye a la pareja múltiples y diversos actos intimidatorios y violentos, haber obligado a sus víctimas bajo amenazas de muerte, a que le entreguen la suma de 200 mil dólares, aunque los extorsionados se negaron.
“Las intimidaciones fueron realizadas por ambos imputados utilizando diversos medios de contacto, a través de redes sociales, llamados telefónicos donde E.B. con su teléfono realizaba derivación de llamadas telefónicas de Lucho Cantero., detenido en el Complejo Penitenciario de Jóvenes Adultos de Marcos Paz, ordenando balaceras contra el domicilio de la víctima con una nota escrita de puño y letra de Cantero exhibida personalmente por E.B. a las víctima”, resumieron desde la Fiscalía.
Esto ocurrió desde inicios de febrero del 2022 hasta el día el 22 de marzo de 2022, fecha en que las víctimas realizaron la denuncia en dependencias de la Agencia de Investigación Criminal.
Según detalló el fiscal Carbone, las intimidaciones eran “a través de WhatsApp, de redes sociales como Facebook, llamados telefónicos y de distintas balaceras”. “Incluso la imputada invitó y obligó a las víctimas a que vayan a su domicilio y les exhibió una carta escrita a mano por el coimputado que estaba detenido en Marcos Paz. En síntesis, les decía que entreguen 100 mil dólares a cada uno porque los iba a matar”, expresó.
“El señor Cantero llamaba desde el penal de Marcos Paz a su pareja, ella triangulaba, es decir, desviaba el llamado y lo comunicaba con las víctimas. Hay muchos audios que forman parte de la evidencia”, señaló el fiscal, que remarcó el aumento de la violencia que llegó a dos ataques a balazos para intimidar a las víctimas.
“El punto importante a destacar en esta investigación es que tanto víctimas como imputados tenían una relación comercial previa, por lo cual se conocían previamente y habían efectuado varias operaciones de compra y venta de vehículos. A partir de ahí surge esta exigencia indebida por parte de Cantero y su pareja a los imputados”, concluyó.
