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viernes, agosto 12, 2022

Golpean y le disparan a un alumno de una escuela rural a la salida de clases

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Un alumno de una escuela rural secundaria fue amenazado, golpeado y hasta le dispararon a la salida de clases. Fue el martes pasado. La mamá hizo la denuncia policial y confió a La Capital que siente “miedo por lo que pueda pasarle a su hijo de aquí en más“. Una profesora habló del abandono del Estado hacia las escuelas rurales; y desde el gremio docente, el secretario general de Amsafé Rosario, Daniel Couselo, consideró que “este no es un caso de la página policial, sino que es responsabilidad del Ministerio de Educación provincial por no garantizarles el transporte a los chicos”.
Mabel Blanco es la mamá de Luciano, un alumno de 15 años que asiste al segundo año del Núcleo Rural Secundario N° 3.401 del Paraje Bajo Hondo (Uriburu al 7500). Con voz que denotaba una gran preocupación y tristeza contó a este medio lo que le tocó vivir a su hijo el martes pasado, al mediodía, a la salida de la escuela.
“El papá de un compañero lo tenía que ir a buscar, pero no pudo. Entonces se vino caminando con tres compañeros más y otra chica que viven en Soldini. Hasta que apareció un muchacho, y les dijo: ‘Qué onda’. Ellos no les contestaron. Siguieron caminando, y el muchacho se metió en la villa que está de la vía (y avenida Las Palmeras), se volvió y les dijo: ‘Vos no te hagás el vivo con mi hermana o algo así’. Los otros compañeros salieron corriendo, menos mi sobrino. Y ahí le pegó a mi hijo un culatazo en la cabeza con una escopeta (corta, de un solo caño)”, relató sin pausa la madre de Luciano.
Pero eso no fue todo. Contó que mientras su hijo le pedía que parara, y le decía que no sabía de qué le hablaba y que no conocía a la hermana, “le apuntó con el arma, la levantó y le disparó un tiro cerca de la cabeza”.
La madre primero debió asistir al chico en un centro de salud de Pérez, de donde lo derivaron al Heca. “Le sacaron placas y lo vio un neurólogo, porque estaba dolorido y mareado, pero por suerte el médico me dijo que era por el golpe, que lo vigilara”, explicó la mamá.
Temor de la madre. Ayer por la mañana —el día anterior la atención de su hijo la retuvo hasta pasadas las 21 horas— hizo la denuncia en la Comisaría 32.
Tengo miedo de que vaya a la escuela, porque quién me dice que otro día que no lo vaya a buscar el remís, porque por ahí no tengo para pagarlo, no le pase lo mismo”, se preguntó angustiada Mabel. Para asistir a la escuela, se reúnen entre tres chicos del mismo barrio y pagan un remís que les cobra 20 pesos de ida y otros 20 de vuelta, un dinero que la mamá confiesa no siempre tienen. Y otras veces los busca el papá de un compañero.
Lo que le pasó a Luciano saca a la luz un reclamo constante y de vieja data de las escuelas rurales, que es garantizarles el transporte, la asistencia segura a los alumnos a la escuela. Este año el Ministerio de Educación anunció becas para estos chicos, pero hasta ahora no hay una pista de las mismas.
Nadie sabe nada de las becas. Yo las pedí. Desde que empezó el año le estoy reclamando a la escuela, porque no tengo para pagar el remís todos los días y mirá lo que les pasa si se van caminando. Si esto sigue así, va a perder el año”, continuó la mamá de Luciano y agregó: “En la escuela las docentes me dicen que están peleando las becas, pero lo que pasa es que nunca llego a hablar con la directora porque es siempre está la coordinadora, y la verdad es que a la directora (Eva Zamaro) ni la conozco”.
Luciano y otros alumnos de este Núcleo rural viven en el límite entre Rosario y Pérez, por la avenida Las Palmeras, cruzando Godoy, en la intersección con bulevar Seguí. Son unas 25 cuadras, que recorren entre camiones, niebla y de noche.
Falta de transporte y becas. Por su parte, la profesora Marlene Bozza también manifestó a este medio su preocupación y bronca por lo que le pasó a su alumno, sobre todo porque está convencida de que se podría haber evitado. “Desde principio de año, que tuvimos una reunión de estas escuelas a la que asistió una referente del Ministerio, Lourdes Melanobee, le planteamos la necesidad de que se asegure el transporte, más otra larga lista de necesidades, a lo que ella se comprometió a darnos una respuesta, que jamás recibimos”, dijo la docente.
“Me embarga la bronca, la angustia y la impotencia. Esto se podría haber evitado”, insistió Bozza, que compartió la sensación de abandono que viven las escuelas rurales.
Entre las demandas de la ruralidad, la de garantizar que los chicos lleguen seguros es una premisa fundamental. Por eso no se entiende la demora en que les entreguen las becas de transporte, menos que para que los chicos accedan se les pida cumplir con requisitos insólitos como el de “no adeudar materias”.
Pero también lo ocurrido a Luciano desnuda situaciones inexplicables. Por ejemplo, en el mismo edificio de este Núcleo Rural funciona también por la mañana la Primaria Nº 6.379 Domingo Silva, cuyos alumnos sí cuentan con las combis que los trasladan. Entonces es posible ver a estos transportes, que paga el Estado provincial, recoger en el camino a los chicos de una misma familia o barrio que van a la primaria, y dejar a pie, al hermano o vecino que va la secundario.
Según relató la profesora Bozza a este medio, “a raíz de esta demora en las becas cinco alumnos de este Núcleo Rural ya han dejado de asistir a la escuela”. “Y por otro lado, tememos seriamente que ocurra algún accidente ya que vienen caminando, de noche y por caminos desolados o por el contrario transitados por vehículos de gran porte. Me pregunto quién se hará responsable en caso de ocurrir algún accidente”, advirtió la docente.
Escuela obligatoria. El gremio docente ya recogió esta denuncia. “Desde Amsafé Rosario venimos acompañando el reclamo de los maestros rurales. Para nosotros el Ministerio de Educación debe garantizar el transporte a los chicos de la primaria y la secundaria, para ir y regresar a la casa, porque ambas son obligatorias”, dijo a La Capital el secretario general de la seccional local, Daniel Couselo.
“Lo que pasó con este alumno no es un hecho de la página policial, sino es responsabilidad del Ministerio. Tiene en esto una responsabilidad muy grande”, manifestó.
Pero también recordó que la provincia de Santa Fe no reconoce a la ruralidad como “una modalidad educativa sería diferente”, y eso conspira en contra de pensar políticas propias, adecuadas para esta realidad.
“No podemos negar que esto pueda suceder de nuevo. Pero para eso debe haber una respuesta del Estado. Porque además este tipo de hechos son los que después alejan a los chicos de las aulas, los terminan haciendo dejar la escuela. De alguna manera el Ministerio de Educación desconoce la obligatoriedad del secundario porque no les garantiza el transporte. Y menos la modalidad”, concluyó Couselo.
Fuente: Diario La Capital

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