Susto en un taxi: Fiscalía desestimó la denuncia de intento de secuestro y la consideró “un malentendido”


La Fiscalía desestimó la denuncia de una joven contra un taxista que se hizo viral el pasado fin de semana en relación a un posible intento de secuestro. El hecho ocurrió durante la madrugada del pasado domingo y la chica relató la situación que vivió en las redes. Este viernes, luego de una investigación, el fiscal de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual, Ramiro González Raggio, resolvió desestimar la denuncia penal.

“Luego del análisis de audios contenidos en celulares aportados en presentación espontánea en Fiscalía, realizado el relevamiento de cámara de seguridad corroborando el trayecto del GPS del vehículo taxi aportado en la misma presentación, corroborando que los dichos a los que la denunciante hace alusión en la denuncia como presuntos diálogos con el fin de secuestrarla correspondían a conversación del denunciado con su hijo vinculada a la organización de la cena de dicha noche”, el fiscal confirmó que desestimará la denuncia penal.

“Atento a que las constancias y los dichos tanto de la denunciante como del denunciado y la evidencia objetiva recabada en la investigación no presentan elementos que configuran un delito penal”, concluyó el parte de Fiscalía sobre el polémico caso, que terminó como “un malentendido”. Asimismo, no se brindaron más detalles en relación a la supuesta denuncia de otra persona contra ese mismo chofer.

Sin embargo, el confuso episodio expuso una situación que viven a diario las mujeres en la ciudad a la hora de tomar taxis. El miedo, especialmente de noche, tomar datos, dar aviso a allegados. Otra cuestión que sobresale es el frecuente uso de celulares de taxistas al volante, sostenidos en el uso de las aplicaciones de viajes.

En ese sentido, luego de la denuncia de la joven se realzó la utilización de la app She Taxi, organizada y conducida por taxistas mujeres, a la que muchas jóvenes recurren para trasladarse por la ciudad y que hace semanas fue cuestionada por el gremio por no encontrarse dentro de la app municipal Movi Taxi, que cuenta con la opción de elegir chofer mujer.



Viaje, susto y denuncia


El lunes por la madrugada, cerca de la 1, Sofía E. se subió a un taxi en la esquina de España y Pellegrini. Volvía a su casa después de juntarse con unos amigos en un bar. Minutos más tarde, la joven, de 23 años, se bajó del vehículo antes de llegar a destino porque sospechó, según dijo públicamente, que el chofer la iba a secuestrar.

En medio del llanto, Sofía relató lo sucedido en su cuenta de Instagram, “para que ninguna otra piba más lo viva”, explicó. Según contó, el conductor comenzó a hablar por WhatsApp con otro hombre que le pedía “una pizza” y le daba “demasiados detalles” sobre los ingredientes. Ella temió que se tratase de una conversación “en clave”, por lo que decidió interrumpir el viaje y finalizarlo a mitad de camino.

Más tranquila, la joven volvió a repasar lo ocurrido frente a las cámaras de televisión: “El taxista empezó a escuchar un audio donde un hombre le detallaba tipos de comidas que le pedía. El primero fue ‘carlito con jamón, sin mayonesa y con ketchup’. Y yo pensé que debía ser algo ilegal, porque no es un delivery, es un taxista. Entonces en ese momento empecé a mandar mi ubicación en el grupo que tengo con mis amigas, a describirlo por texto al señor y les empecé a decir a ellas que me daba miedo porque actuaba raro”.

De acuerdo a Sofía, la charla del conductor prosiguió de esta manera: “Cuando el taxista le contesta qué es lo que tenía para ofrecer, le dijo una pizza con queso, quemada arriba. Entonces yo pensé: pizza/mujer, queso/tez media, quemada arriba/morocha. Dije no puede ser, esto es espantoso”.

A continuación, la joven decidió simular una conversación con una amiga: “Hice como que mandé un audio y dije ’sí, amiga, ya estoy llegando’”, contó. Tras ello, el que envió un audio fue el chofer: “El taxista le manda un audio diciéndole al otro que tenía un choripán con mayonesa y quemado arriba. Entonces pienso que el choripán debe ser entre panes, que significaría problemas, o como que está avisada, algo así. Después lo llama a un señor y le dice que en media hora iba a estar. Era como demasiada información”.

Mientras el taxi estaba detenido en un semáforo de la calle Entre Ríos, a la altura de 27 de Febrero, la chica, atemorizada, decidió bajarse y se cruzó de carril para pedir ayuda.

El mismo lunes, la joven se presentó en el Centro de Denuncia Territorial (CTD) de Rosario y al día siguiente lo hizo en el Ministerio Público de la Acusación (MPA) para realizar la denuncia. Manifestó ante la Justicia lo mismo que relató en las redes sociales.

También se presentó de manera espontánea en la sede del MPA el taxista, identificado como Gustavo, de 53 años, luego de que la denuncia de la joven en Instagram se viralizara y el caso llegara a los medios. A la salida, el chofer también contó su versión del los hechos ante las cámaras de televisión.

“Yo iba agarrar por otra calle y me hizo doblar en España, no hay problema. Tenía el celular en altavoz. Cuando paro en el semáforo de Entre Ríos y 27, mando el audio de público conocimiento al pibe mío, diciéndole que tenía un viaje y que me espere, que en media hora ya iba para mi casa y tenía que pasar por la pizzería. En ese momento la chica me pasa la plata y me dice ’cobrame que me bajo’ y le pregunto si pasó algo. Me sorprendió. Me dijo ‘no, quedate con el vuelto’, me dio un portazo y salió corriendo. Entonces le hablé de vuelta a mi hijo y le dije que la chica se bajó no sé por qué problema”, recordó.


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