Salta 2141, el juicio: la sobreviviente emblemática que cargó contra todos y se fue aplaudida

Su rostro fue uno de los símbolos de la peor tragedia que atravesó a Rosario. Anahí Salvatore salvó su vida de milagro en aquella fatídica explosión que se llevó la vida de 22 personas. La foto de ella balanceándose sobre una ventana recorrió los medios de todo el país. Fue rescatada, estuvo internada en terapia intensiva y vive para contarlo. Vivía en el 5°B de Salta 2141. “Fui víctima y sobreviviente. Mi departamento en particular era reciclado, el edificio era antiguo. No había ningún problema porque se habían hecho los cambios de artefactos de gas y luz, era un departamento nuevo. No tenía ningún problema ni de servicio ni de nada previo a la explosión”, comenzó su relato en el juicio oral en el Centro de Justicia Penal.

Remarcó que cuando Litoral Gas visitó el edificio para cortar el suministro por el reclamo de baja presión de gas en el edificio, comenzó a hacer gestiones para conseguir aparatos eléctricos pero que a los pocos días les reconectaron el servicio y comenzó a sentir también la falta de presión en el calefón.

  • “La administración decidió que había que cambiar el regulador. A la reunión de consorcio fue mi pareja porque era una cuestión técnica, cuando volvió dijo que el gasista dijo que el trabajo era ‘una boludez’. El martes se cambia el regulador siempre y cuando el lunes le autoricen al gasista a hacerlo. El comentario era que a las 9 de la mañana teníamos que tener todas las llaves de gas cerradas de todos los artefactos”, indicó.
  • Según le dijo su pareja, Daniel Badalassi, que participó de la reunión del 2 de agosto, el gasista dijo que era un trabajo de “una mañana” y que alrededor de las 15 volverían a tener gas. Ese día, su marido la llamó para recordarle que no se fuera sin cerrar las llaves. “A las 9 empecé a sentir un ruido terrible y un olor intenso a gas que lo que atiné fue llamarlo de nuevo y hacerle sentir el ruido. ‘Quedate ahí que ya voy’, me dijo”, indicó.

“Estuve muy inquieta mirando a los vecinos de enfrente, en el balcón. Llegó un momento que no se sentía más olor a gas y después sí sentí la explosión, desvanecerme, no saber dónde me encontraba, los momentos más trágicos y terribles de mi vida. El polvillo no me dejaba respirar, intentaba reincorporarme, tratar de pedir que alguien me ayudara”, dijo sobre los segundos posteriores al estallido.

“Ahí vi un desastre hacia la calle, ya había policías, llegó muy rápido la asistencia. Desde ahí vi a mi pareja, la policía lo sacaba, él intentaba llegar. El peor espectáculo de una persona tirada ahí arriba, qué hago, cómo se ayuda, me di cuenta qué vecina era, se está muriendo ahí sola, un horror”, relató.

“Salí por la ventana en una imagen que todos deben haber visto, no podía dejar de pensar en mi vecina, alguien ya la había sacado, había bomberos del otro lado y me preguntaba dónde estaban las escaleras. Les decía para qué lado tenían que ir. Después fue el horror de sentir el ahogo, la asfixia, el calor, me paraba donde me paraba sentía que me quemaba, hasta que escalé hasta la ventana para respirar. Llegaron los bomberos con la autobomba, para mí era muy fácil salir pero nadie llegaba ahí y la sensación fue que me moría ahí adentro. La asfixia y el calor eran espantosos, ver el fuego que no sabía hasta donde me iba a llegar, si el edificio se iba a sostener, no me iba a tirar porque sentía que me iba a morir hasta que, agradezco a los bomberos que subieron en condiciones precarias y alguien pudo entrar y me rescató al edificio de al lado, bajamos y llegó la ambulancia”, expresó.

“Me ahogaba y me llevaron al sanatorio, tres días en terapia intensiva con el ahogo, no podía respirar. No sé cómo estoy viva. El rescate se extendió muchísimo (11.50) y estuve desde las 9.38. Fueron días de no poder respirar y actualmente cualquier cosa que sea humo no puedo respirar”, manifestó.

En tanto, identificó a la mujer que vio arriba como Beatriz López, una de las víctimas fatales: “Siento que lo que vivimos se dilató mucho, creo que fui la última persona que rescataron de la torre. Beatriz López la única persona que sobrevivió, todavía estaba viva y me dijo que se había quemado y se tiró en una imagen que no puedo olvidar ni voy a superar nunca, porque ella se quemó, se arrojó, se intentó salvar y no sobrevivió. Fue la persona que más sufrió porque resistió un montón de tiempo, la encontré días después, lograron decirme quién era y dónde estaba y la verdad que todas las personas que estuvieron ahí no sabemos cómo estamos vivos, porque cinco segundos antes todo se había derrumbado”.

“La dirigencia de los rescatistas y bomberos fue una labor impresionante, llegaron con el último esfuerzo, venían sacando a distintas personas y después de mí no pudieron rescatar a nadie más. La verdad que fueron importantísimas, no así muchas otras: el gas se tendría que haber cortado antes, el fuego no tendría que haber sido lo que fue, las horas ahí arriba fueron innecesarias si los rescates hubieran sido más rápidos no habría estado al borde de la muerte. Siento que las responsabilidades son muy claras, se debe hacer justicia y los actores no pueden evadir su responsabilidad”, reclamó.

Críticas a Litoral Gas y al gasista

“Las personas de la empresa que el 26 de junio habilitaron y no estaba en condiciones, no controlaron nada. El gasista, no puedo entender que una persona de tanta experiencia haya querido matar a 20 o 30 personas”, indicó. “No sé por qué en el edificio no se hicieron los controles, si alguien me dice que eso estaba en condiciones le descreo. Si me van a decir después de 3 horas de fuego la válvula estaba aceitada no le creo. O el gasista se equivocó mal después de decir que era ‘una boludez’. Los protocolos no se siguieron y nadie me va a hacer pensar otra cosa. Eso no estaba en condiciones. Tengo que creer que fueron negligentes”, expresó.

“Yo dejé mi vida como era así y no tuve ni lo puesto, mis recuerdos, mis objetos, nunca más voy a recuperar la vida, las lesiones que tengo no me las van a sacar nunca, no puedo aceptar que nadie se haga responsable. Hubo antes muchas otras que no hicieron su tarea, no exigieron las modificaciones que tenían que exigir, la ciudadanía vive en riesgo, como ciudadanos estamos en riesgo ante una empresa que no hace lo que tiene que hacer”, cuestionó.

“Seguimos dependiendo de gasistas matriculados que no sabemos quién matricula. Como ciudadanos no tenemos defensa, Litoral Gas informa a un gasista matriculado en el que tenemos que confiar, ¿y por qué tenemos que confiar? Estamos indefensos, debemos tomar conciencia de una empresa que no funciona bien y tiene que readecuar muchas cosas. ¿Quién nos da certeza que esa persona hace lo que tiene que hacer? Se trabaja con un fluido que provoca lesiones graves. A nadie, ni a mi peor enemigo le deseo pasar una situación como la que pasamos. Hay que tener respeto a las víctimas, se nos podrá ver en pie, pero no tenemos una buena vida, necesitamos justicia”, narró.

Cuando le consultaron sobre las consecuencias que le trajo la explosión, señaló: “De todo tipo, primero psíquicas. Tengo secuelas físicas en los oídos, no he podido recuperar mi estándar de vida, las pérdidas no son materiales, los recuerdos de todos mis muertos están ahí, no hay forma de que los vuelva a tener. Psíquicamente es una sensación de que no puedo soportar una ambulancia, no puedo estar en un lugar con bullicio, no puedo vivir en la ciudad con la quemazón de las islas, siento que voy a necesitar oxígeno, que me ahogo, que no duermo, que las noches me despertaba cada dos horas, no sentir seguridad en ningún lugar. El lugar donde pensabas que estabas bien, segura, dejó de existir”.

“Estuve dos horas expuesta a la muerte, al desamparo más absoluto. Agradezco la solidaridad de la ciudad. Nos quedamos sin nuestros bienes, sin nuestros autos, sin nuestros vecinos, la culpa de sobrevivir, mucha gente joven que no sé por qué no vivieron… Salta me acompaña todo el tiempo, no es algo que pueda dejar atrás. Y menos que los responsables no asuman las culpas. El fuego estuvo horas, creo que tres o más, yo salí y el fuego estaba y siguió durante mucho tiempo. ¿No hay una forma automática? Desde las 9.10 a las 9.38, ¿nadie llegó a hacer algo más rápido? Se hubiera evitado que muchas personas se murieran ahogadas. Llegué con lo último, eso no hubiera sucedido si se hubiera cortado el gas. No pueden estar tres horas dejando que el fluido salga. A veces no saben dónde están los caños. Si esa es la única forma, no sé qué inversión hay que hacer, pero no es la forma de que la ciudad esté segura. Hoy nadie está seguro, cuando padecemos un corte de gas todo recae sobre el usuario y la empresa ha hecho y hace cosas mal, exige un montón de cosas y estamos a merced de personas matriculadas que no sabemos quién las matricula. Dependemos de una empresa que se comporta arbitrariamente”, criticó.

Una vez que finalizaron las preguntas de la Fiscalía, lanzó una reflexión que despertó el aplauso de los familiares de las víctimas de la tragedia: “Es muy fácil estar detrás de una oficina y decir esto se hace y esto no se hace. Les pido un poco de empatía, les pido respeto a familiares y sobrevivientes que quedamos con secuelas. Somos la memoria viviente de calle Salta y sentimos una total y absoluta falta de respeto. Mi gran respeto es por los muertos. Hay personas que dicen que no tienen culpa y tienen que asumir la responsabilidad. Por la memoria de los muertos, memoria viviente de ese lugar, asuman sus responsabilidades. No podemos seguir viviendo como vivíamos. Agradezco estar viva, pero esta no es mi vida, estoy en pésimas condiciones con respecto al 2013. Cambio todo lo que tenga que cambiar por no vivir lo que viví”.

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