Salta 2141, el juicio: el gasista contó su versión de la tragedia

En la tercera jornada del juicio por la tragedia de Salta 2141 habló por primera vez el gasista Carlos García, quien manipuló el regulador aquel 6 de agosto de 2013, cuando se desató la explosión que se cobró la vida de 22 personas y dejó más de 60 heridos. Colapsó la torre central y las otras dos sufrieron daños estructurales. 

  • Comenzó pronunciando sus condolencias a los familiares de Salta 2141 y “un recuerdo profundo para aquellos que ya no están”. Señaló que tuvo una autorización oral de Litoral Gas que le dijo que “cierre la llave y cambie el regulador” ya que era gasista matriculado. Dijo que es una práctica habitual y que nunca hay nada por escrito.

Aclaró que el gabinete estaba dentro del edificio y no en la línea municipal. “Entré en la cabina de regulación y encontré una llave muy antigua”, expresó, al tiempo que detalló estaba dura y que corría riesgo de reventar. Cerró la llave de paso, fue al piso superior para ver si el gas estaba cortado. Subió al octavo, hizo la prueba y vio que estaba disminuido pero no cortado.

Realizó luego un confuso gráfico (al menos para quienes no se especializan en la materia) en una pizarra de cómo era la disposición del lugar de trabajo y dijo que detrás de él se “desarmó” la cañería y ya no podía cerrar el fluido porque el gabinete era chico (no entraba parado) y se había armado un polvo que lo dejó “ciego” y un zumbido que lo dejó “sordo”, es decir sin ver ni escuchar nada. Salió para pedir auxilio.

“Nunca desarmé el regulador, nunca llegué a hacer la tarea porque se desarmó la cañería. Salgo no para huir, sino para pedir ayuda. El ayudante cortó la calle”, relató. Salió y se encontró con una patrulla policial y en San Lorenzo y Roca encontró una guardia de Litoral Gas, les contó y fueron para Salta 2141.

Cuando llegaron aparentemente ya había sido la explosión (no fue demasiado detallado el testimonio). “Me meto a la cabina de medidores y era imposible ingresar porque había mucho humo y fuego y era imposible respirar. Pierdo un poco el control y dos personas me tenían del hombro sentado en la vereda cuando recuperé la noción. Encontré a mi ayudante a pocos metros y fue un alivio”, dijo y se emocionó, para luego aclarar que volverá a pedir la palabra para dar más detalles de su versión de los hechos.

Salta 2141, el juicio: el pedido de la Fiscalía, la defensa y el primer testimonio