Preocupación y pedido de ayuda de los moteles de Rosario: “Nos estamos fundiendo”

La desazón de los moteleros de la ciudad de Rosario está instalada hace varias semanas y consideran que su situación no está en la hoja de tareas de los funcionarios provinciales. Las instalaciones permanecen cerradas desde el inicio de la pandemia y hasta el momento nadie entregó alguna señal de reapertura de los lugares donde están en juego la continuidad laboral de cerca de 300 personas. Y, encima, la molestia se intensificó cuando se habilitó a los hoteles.

“Nos estamos fundiendo. Tenemos todos los protocolos desde antes del coronavirus. Fuimos ícono en higiene. Además, no hay aglomeraciones, no hay contacto entre varias personas y ni siquiera los empleados se tratan entre ellos. Nadie se cruza ni de casualidad”, expresó Ruth Zentner, titular de la gerencia del motel Ava Miriva. “No hay créditos de los bancos, tenemos grandes gastos. Hasta seguimos figurando en el rubro indecoroso, algo que nunca fue derogado. Y los impuestos son altísimos”, abundó.

Según detalló, en Rosario hay ocho moteles y treinta incluyendo al Gran Rosario. “No hay una gran cantidad y no tenemos peso gremial. No nos consideran y nos están llevando a la quiebra”, añadió Zentner, quien también consideró: “Estamos sufriendo la discriminación del prejuicio, que estamos ligados a la prostitución… Vivimos al día, son empresas familiares y hay 300 empleados que se van a quedar sin trabajo”.

El mismo reclamo público es el que ya hicieron los moteleros al gobierno provincial en busca de una respuesta, aunque por el momento y por lo informado por la Cámara de Moteles de Rosario como la del Litoral no hubo ninguna señal ni siquiera para que el tema sea tratado. Además, enviaron los protocolos sanitarios que ya tenían y que fueron perfeccionados para cumplir con las exigencias actuales. Un reclamo similar ya habían hecho el pasado 5 de mayo al intendente de la ciudad, Pablo Javkin.

El comunicado

“Nosotros no generamos gran movimiento de personas, que es lo que las autoridades argumentan al momento de decir que no nos habilitan. Los negocios del centro de Rosario, los de pago de impuestos y servicios, los bancos, supermercados y ahora los hoteles trabajan como moteles, ¿no generan un mayor movimiento de personas? Nos sentimos discriminados y con el problema de que las personas siguen teniendo sexo en los lugares más insólitos. Nos vamos a la quiebra con más de 60 años de antigüedad cada uno de nuestros establecimientos. Necesitamos que a través de ustedes, los políticos, no teman por la necesidad humana y sanitaria de la población que se expone en estos tiempos . Sin ustedes no sólo quebraremos, sin ustedes seguiremos como el triste recuerdo de un prejuicio de las instituciones gubernamentales. Rogamos vuestro apoyo”.


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