OPINIÓN | Perdón Circunvalación

Una de las obras más importantes que el gobierno nacional puede exhibir en Rosario se inauguró este lunes de manera sorpresiva. El presidente de la Nación, de esquivas presencias en esta ciudad, y que incluso ha suspendido en otras ocasiones su llegada por razones climáticas, apareció de repente un día de lluvia para dar un discurso ante apenas unas quince personas, en medio de una traza que lleva casi diez años de postergaciones e inauguraciones parciales. El propio ministro de Transporte, que acompañó en solitario al presidente, ya la dio por terminada hace dos años.

  • No participaron del acto ni la intendenta ni el gobernador, que a la hora que se enteraron de la presencia presidencial ya estaban camino al aeropuerto para participar de un acto político del socialismo en Capital Federal.
  • Tampoco hubo público ni invitaciones a las numerosas entidades que bregaron porque esta obra “eterna” al fin se termine.

Es paradójico. Mientras la intendenta Mónica Fein se enteraba por el presidente del Concejo, Alejandro Rosselló, que un par de horas después iba a haber un acto en su ciudad con la presencia del presidente, su colega de la ciudad de Santa Fe, José Corral, ya estaba en la autopista rumbo a Rosario. Mejor acceso a la información presidencial, tal vez.

Llegó así a tiempo para disputarle la foto y la cercanía con el presidente al otro precandidato a gobernador que tiene Cambiemos en Santa Fe, Federico Angelini. Los dos parecieron ser los beneficiados políticos de este extraño acto repentino.

  • Las explicaciones oficiales tampoco ayudan a comprender demasiado. Se dijo que el acto, que hubiera merecido otro marco, estaba previsto para el día siguiente -aunque nadie lo tenía, salvo versiones en las redes sociales-, y que se adelantó.
  • “¿Por qué?”, fue la pregunta. “Porque el primer mandatario viajaba a Salta a una reunión de medios de comunicación y así le quedaba de paso. Sino hubiera tenido que volver otro día”.
  • El domingo a la noche nadie sabía del viaje presidencial. El lunes temprano empezó a confirmarse con referentes que tuvieron información de primera mano.

La intendenta Fein ni siquiera atinó a suspender su viaje a Buenos Aires, o a asignar su representación a un secretario, porque advirtió que no había mucha intención de que estuviera presente.

“Si nadie de Presidencia la llama, no hay ni protocolo involucrado, y le hacen saber a través del presidente del Concejo -que es quien la llama- que en un rato se hará un acto de esa relevancia en su ciudad, imaginate que no es lo que se espera en estos casos “, relató ante la consulta una fuente del municipio.

Lo curioso es que tanto el titular del Concejo, de las filas del PRO, como quien es un candidato indiscutido a intendente por ese sector, el concejal Roy López Molina, tampoco fueron de la partida, lo que revela lo improvisado de la organización del acto.

Las especulaciones sobre que el cambio de día para este acto tuvo que ver con evitar que se organicen manifestaciones contrarias al la gestión presidencial ganaron rápidamente los comentarios. “Un presidente que le teme a la gente” se afirmaba con sarcasmo.

Y quizás tantas prevenciones no son exageradas. Macri llegó a Rosario justo unas horas después que en el recital del cubano Silvio Rodríguez se repitiera el cantito que se hizo conocido en varios estadios de fútbol contra el nombre del presidente. Fue estruendoso y sostenido.

Lo que no se entiende es el desperdicio de esta inauguración a las apuradas de una obra que, si bien no está del todo lista (falta que sea entregada por parte de la empresa que realizó los trabajos) fue un avance sobre las dilaciones que hubo en los últimos años. No merecía una habilitación este corte de cintas para pocos.

La sorpresa en el Palacio Municipal fue doble. Es que hace un tiempo que vienen discutiendo con Vialidad Nacional si los carteles de velocidad máxima dirán 90 o 100 kilómetros por hora en los carteles que todavía faltan colocar. En esos encuentros, nadie les avisó de esta inauguración sorpresiva.

Lo que no se olvidó el presidente fue de reclamar la adhesión de Santa Fe a la ley de ART, cuando la provincia está en faltas más importantes como sumarse al Pacto Fiscal. También podría haber anunciado cómo se pagará la deuda por coparticipación a la provincia o explique la suerte del transporte después de la quita de subsidios.

Nada de eso. Ni siquiera repitió las visitas personales a pequeños emprendedores como hacía al inicio de su gestión. Macri llegó apurado y por eso pasó pocos minutos en Rosario. Otra cosa es venir.