OPINIÓN | #NiUnaMenos, el día que algo cambió

Hoy, 3 de junio del 2019 se llevará a cabo la quinta marcha de Ni Una Menos. Esta consigna, y actualmente movimiento feminista a nivel mundial, se originó el 3 de junio del 2015 cuando un grupo de periodistas, escritoras, artistas y activistas decidió decirle basta a la violencia machista y a los femicidios y convocó a una masiva marcha a través de las redes sociales con el hashtag #NiUnaMenos. A partir de ese día y con una convocatoria inesperada algo cambió.

Recuerdo aquel 3 de junio del 2015, en cada ciudad de la Argentina las mujeres se encontraban en distintos puntos a la misma hora. Acá en Rosario fue a las 17 en el Monumento Nacional a la Bandera. Varias cuadras antes de llegar se veían miles de mujeres caminando en la misma dirección, algunas con banderas, pancartas y mensajes de protesta. Prevalecía el “Ni Una Menos”, “Vivas y libres nos queremos” y “Paren de matarnos”. Muchas de ellas iban con niñas y niños, otras en grupo y algunas hasta se acercaban solas. Ese día fue muy movilizante: éramos miles de mujeres en un mismo lugar y pidiendo a gritos lo mismo.

Desde aquel primer Ni Una Menos algo se despertó. Nosotras nos despertamos. Las redes y las calles se llenaron de reclamos, frases y pedidos de justicia. Los medios de comunicación se hicieron eco de esta impresionante marcha durante semanas. Miles de mujeres se animaron a denunciar agresiones y muchas nos animamos a hablar de feminismo como la única posibilidad de cambio para un mundo mejor.

El movimiento fue tan masivo y conmovedor que comenzó a extenderse en países como Uruguay, Ecuador, Perú, Bolivia, Colombia, Venezuela, Nicaragua, Chile, Italia, Francia, Turquía, Alemania, Suiza, Canadá, Estados Unidos, China,  Austria, Holanda, Bélgica, Paraguay,​Guatemala, Costa Rica, Honduras, República Dominicana y España, entre otros. El mundo se unificaba por diferentes reclamos pero bajo un grito en común.

Las mujeres tomamos las calles, nada más y nada menos que el espacio público, ese que siempre les correspondió a los hombres. Empezamos a hablar de violencia de género, de acoso, de abuso y de las desigualdades en los distintos espacios, para más adelante plantear la temática del aborto en las mesas familiares sin tantos tabúes.

En los últimos años, las mujeres del mundo del espectáculo decidieron no callarse más. El prime time televisivo explotó con denuncias de casos de acoso y abuso por parte de jefes y compañeros de trabajo. Algunos de los relatos fueron escalofriantes, como el de Thelma Fardin denunciando a Juan Darthes por violación y las terribles denuncias contra Harvey Weinstein por el movimiento Mee Too creado en Hollywood. En las redes miles de mujeres se animaron a relatar hechos extremadamente violentos de los que habían sido víctimas y todas nos unimos bajo el lema No nos callamos más, rompiendo ese mandato que nos marcó desde siempre a través de la historia: el silencio.

Fueron muchos los cambios, pero aún falta demasiado. Las mujeres seguimos siendo el blanco de la violencia machista y pensar que esto va cambiar de un día para el otro es utópico. Sin embargo, podemos ver una trasformación a nivel social. Hoy se suman con más fuerza reclamos como el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, la implementación de la ESI (Educación Sexual Integral), la falta de políticas públicas por parte del Estado Nacional, la tortura hacia miles de niñas obligadas a parir y las desigualdades laborales. No podemos olvidar que en lo que va del año ya se registraron 133 asesinatos de mujeres y que ocho de cada diez víctimas de violencia sexual fueron niñas y adolescentes, siendo el hogar el lugar más inseguro ya que el 70% de los casos ocurre dentro de la casa y es cometido por algún hombre miembro de la familia o cercano a ella.

Somos muchas, cada vez más y no vamos a dar ni un paso atrás. Esta lucha busca más derechos pero acompañados de un cambio cultural que nos lleve a una sociedad más justa y menos violenta. El feminismo vino a romper estructuras, a cuestionar mandatos y a generar vínculos más sanos, igualitarios y libres. Todo lo que hemos conseguido las mujeres a través de la historia ha sido luchando incansablemente. No vamos a negociar derechos y mucho menos nuestra libertad, esa que todavía nos cuesta y por la que siempre hemos sido juzgadas. Por las que ya no están, las que no pueden hablar, las que lo hacen y las que no se animan. Por nuestras abuelas y nuestras madres y por las que aún son niñas, por ellas, para que puedan crecer libres y sin miedo: Ni Una Menos.

Punto por punto, los reclamos de la marcha #NiUnaMenos en Rosario